Un hombre de 39 años con glaucoma bilateral inducido por esteroides había sido sometido a queratoplastia penetrante y, posteriormente, a la implantación de una válvula de Ahmed en el ojo izquierdo. Durante los primeros tres años, la presión intraocular se mantuvo controlada y no requirió medicamentos para ese ojo.
La situación cambió tras una infección reciente por COVID-19. El paciente acudió por fotofobia y sensación persistente de cuerpo extraño en el ojo izquierdo. La presión intraocular había aumentado de 10,4 a 50 mmHg, mientras que la exploración reveló una nueva y marcada expansión de la ampolla subconjuntival ubicada sobre la placa de la válvula.
Ante la elevación de la presión, se inició tratamiento intensivo con medicamentos antiglaucomatosos tópicos y acetazolamida oral. En pocas horas, la presión descendió progresivamente hasta 40 mmHg y, al día siguiente, alcanzó 19 mmHg. La ampolla también mostró una reducción evidente de su tamaño, sin signos de inflamación intraocular.
Durante el seguimiento, la presión intraocular permaneció controlada y la ampolla continuó disminuyendo, por lo que no fue necesaria una revisión quirúrgica. Sin embargo, el paciente requirió múltiples medicamentos tópicos y acetazolamida oral para mantener el control de la presión. En la última evaluación, registró 13,9 mmHg en el ojo derecho y 12 mmHg en el izquierdo, con campos visuales estables.
La formación de una ampolla gigante después de una cirugía de glaucoma es una complicación poco frecuente y suele aparecer en los primeros meses posteriores al procedimiento. En este caso, su aparición tres años después de la implantación de la válvula y su coincidencia temporal con COVID-19 hicieron particularmente inusual la presentación. Los autores plantean que una respuesta inmunitaria asociada a la infección viral podría haber influido en la dinámica del humor acuoso y la arquitectura de la ampolla, aunque no existe evidencia suficiente para establecer una relación causal.
El caso resalta que una ampolla de filtración de gran tamaño no necesariamente implica un drenaje eficaz. En pacientes con dispositivos de drenaje glaucoma de larga duración, la aparición tardía de cambios en la ampolla acompañados de un aumento marcado de la presión intraocular requiere evaluación inmediata y seguimiento estrecho. El manejo conservador puede ser suficiente en algunos casos, incluso cuando la alteración anatómica es llamativa.
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