Lo que le pasó a Yovín

Autor Dr. Fernando Cabanillas, Director del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo.

El pasado 15 de diciembre, el Primer Caballero de Puerto Rico, Dr. José Yovín Vargas, esposo de la gobernadora Jenniffer González, tomó la reválida médica. Él estudió medicina y se graduó en 2023 de la Universidad Central del Este (UCE), en la República Dominicana, una institución donde históricamente se han formado muchos estudiantes puertorriqueños. 

La reválida médica de Puerto Rico está compuesta por tres partes.

Parte I — Ciencias Básicas

Evalúa el conocimiento fundamental que todo médico debe dominar antes de entrar a la parte clínica. Incluye: Anatomía, Fisiología, Bioquímica y Farmacología.

Parte II — Ciencias Clínicas

Mide la capacidad de aplicar el conocimiento científico a situaciones clínicas. Incluye: Medicina interna, Pediatría, Obstetricia/Ginecología, Cirugía y Psiquiatría.

Parte III — Examen Práctico

Consiste en un examen donde el candidato debe demostrar cómo tomar un historial clínico, cómo realizar un examen físico, cómo se comunica con el paciente, cómo organiza y presenta un caso. No es teoría, es práctica.

El USMLE (United States Medical Licensing Examination) es el examen de licenciamiento médico de Estados Unidos y también consta de tres partes. Puerto Rico lo reconoce como equivalente a la reválida local. Muchos candidatos lo prefieren porque tiene estándares de administración más estrictos, es reconocido internacionalmente, abre puertas para residencias en EE. UU. y evita depender de un sistema local que puede fallar en lo más básico.

Yovín Vargas tomó la primera y la segunda parte de la reválida local un día detrás de otro. Para poder practicar medicina debe aprobar las tres partes.

Lo que debió ser un trámite rutinario terminó lamentablemente convertido en un episodio más dentro del drama nacional de la desconfianza institucional. La controversia comenzó con fallas en la administración del examen por problemas con las hojas de respuestas que obligaron a los aspirantes a contestar directamente en el folleto.
La reválida de Puerto Rico puede tomarse en inglés o en español. Y aquí está el detalle clave: la versión con las hojas de respuesta defectuosas fue la versión en español, la que tomó Yovín Vargas. Debido a ese problema, la Junta de Licenciamiento Medico determinó que la única solución era repetir la parte uno de la reválida en español, que fue la afectada.

Si el USMLE puede administrar exámenes a escala nacional sin errores de impresión, sin confusiones de custodia y sin improvisaciones, no hay excusa para que la reválida puertorriqueña tropiece en lo elemental. Esto no fue culpa del gobierno, sino de la Universidad Central del Caribe (UCC).

En un país donde la sombra del favoritismo es larga, la coincidencia de que el Primer Caballero estuviera entre los examinados que tomaron nuevamente la parte uno fue suficiente para encender alarmas. ¿Por qué? Porque la historia se volvió aún más absurda cuando se supo que los resultados del examen fueron guardados en una caja fuerte suplida a la Junta de Licenciamiento por el Dr. Víctor Ramos, secretario del Departamento de Salud, a pesar de que la Junta de Licenciamiento y Disciplina Médica tiene su propia caja fuerte. 

El presidente del Colegio de Médicos, Carlos Díaz, y el exsecretario de Salud, Carlos Mellado, coincidieron en lo obvio: el cambio de la caja fuerte rompió el protocolo, el Departamento de Salud no tenía por qué intervenir y la movida fue, como mínimo, un desatino administrativo que inevitablemente generó sospechas.

He preguntado a muchas personas, incluyendo al Dr. Mellado y al Dr. Carlos Diaz, a qué se debió esa decisión y nadie me puede contestar con claridad. La explicación oficial fue “confidencialidad”. Pero esa justificación se cae por su propio peso porque la confidencialidad ya estaba garantizada por la Junta. Algunos han especulado que la calificación obtenida por Yovín Vargas fue muy baja y no quieren que esa información se filtre fuera del Departamento de Salud. 

La UCC envió a los aspirantes las calificaciones el 12 de febrero y cinco días después, todos ya sabían si aprobaron o no. Pero del resultado de Yovín Vargas… ni una palabra. No estoy diciendo que no aprobó, pero el silencio es anómalo, especialmente tratándose de una figura pública involucrada en una controversia que ya puso en entredicho la transparencia del proceso. 

El requerir que se repitiera el examen debido al error en la hoja de respuestas fue un intento lógico para corregir ese asunto, pero no resuelve el problema de fondo: la ausencia de información pública sobre si Yovín Vargas aprobó la primera parte de la reválida. Mientras otros aspirantes ya han recibido sus notas, la suya permanece sin revelarse. ¿A qué obedece esta falta de transparencia? Y si no obtuvo una calificación aprobatoria, ¿por qué se ha optado por el silencio? No es responsabilidad ni del Departamento de Salud ni de la Junta de Licenciamiento revelar su calificación. Es responsabilidad de Yovín Vargas o de la gobernadora, ya que ambos son figuras públicas. Si él aprobó, ¿por qué no lo han celebrado públicamente?

Pero el punto medular realmente no es si Yovín Vargas aprobó o no el examen; lo verdaderamente relevante es que han surgido múltiples dudas y suspicacias que requieren aclaración para fortalecer la confianza pública en el gobierno. En lo personal, no considero que haya ocurrido irregularidad seria por parte del Dr. Víctor Ramos o del Dr. Pérez Nieves. Sin embargo, existen sectores que así lo perciben. Tampoco hay irregularidad evidente de parte de Yovín Vargas, pero cuando la gobernadora no habla, la gente llena los espacios en blanco…. y no precisamente con un ¡miau!

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