El uso de la profilaxis preexposición (PrEP), una de las herramientas más efectivas para prevenir el VIH, sigue siendo “sorprendentemente bajo” entre adolescentes y adultos jóvenes, según un estudio publicado en JAMA Pediatrics.
El hallazgo resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que las personas entre 13 y 24 años representan casi 1 de cada 5 nuevas infecciones por VIH en Estados Unidos.
Solo el 1,5 % de los jóvenes en riesgo recibe PrEP
El estudio, liderado por el Dr. Nicholas Venturelli, analizó una cohorte de 100.536 jóvenes entre 13 y 21 años con seguro médico privado y antecedentes de infecciones de transmisión sexual o conductas sexuales de alto riesgo.
Los resultados evidenciaron una brecha significativa:
apenas el 1,5 % (1.598 jóvenes) recibió una receta de PrEP.
Además, el acceso fue desigual:
- Mayor uso en jóvenes de 20 a 21 años frente a menores de 18
- Mayor prescripción en hombres que en mujeres
- Más frecuente en estados con leyes de protección para la comunidad LGBTQ+
También se identificaron diferencias en el inicio del tratamiento: los hombres comenzaron a usar PrEP mucho antes que las mujeres (mediana de 38 días frente a 227 días).
Menores de 18 años: el grupo más rezagado
Los adolescentes menores de 18 años enfrentan las mayores barreras. Aunque las prescripciones de PrEP aumentaron un 78 % entre 2018 y 2021, este crecimiento se concentró principalmente en jóvenes de 18 y 19 años.
En contraste, el uso sigue siendo mínimo en menores de edad.
Entre los principales obstáculos se encuentran:
- Temor a la divulgación de información a los padres
- Falta de conocimiento por parte de pediatras
- Escaso acceso a consultas preventivas
- Transición entre atención pediátrica y de adultos
Además, este grupo presenta los mayores retrasos para iniciar la PrEP tras identificar el riesgo:
hasta 222 días en menores de 18 años, frente a 60 días en jóvenes de 18 a 19 y 35 días en los de 20 a 21. El estudio también reveló que los pediatras representan solo una pequeña proporción de los profesionales que prescriben PrEP, a pesar de atender a una población que podría beneficiarse ampliamente.
Más de la mitad de los jóvenes reportan no haber tenido tiempo a solas con un profesional de salud, lo que limita conversaciones confidenciales sobre salud sexual.
Además:
- Más del 50 % de los pediatras afirma no haber hablado nunca de PrEP con sus pacientes
- Existen barreras legales y administrativas, como el uso del seguro de los padres
- La edad de consentimiento médico varía según el estado
Según la Dra. Julia Rosebush, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas, estos factores generan reticencia en los profesionales para abordar el tema o prescribir la profilaxis.
Modelos centrados en adultos dejan por fuera a los jóvenes
Expertos advierten que los sistemas actuales de atención del VIH siguen diseñados bajo modelos centrados en adultos, lo que limita su efectividad en adolescentes y adultos jóvenes.
Entre los factores estructurales que dificultan el acceso se incluyen:
- Inestabilidad de vivienda
- Falta de transporte
- Dificultades en sistemas de bienestar infantil y justicia juvenil
En este contexto, los especialistas proponen integrar la atención del VIH con servicios de apoyo social, salud mental y asistencia legal, mediante colaboraciones médico-legales que faciliten el acceso sostenido a la prevención.
Los investigadores coinciden en que los adolescentes y adultos jóvenes representan un punto de inflexión clave en la epidemia del VIH. Fortalecer el acceso a la PrEP en esta población no solo requiere mayor participación médica, sino también abordar barreras estructurales, legales y sociales que limitan su implementación.
De lo contrario, advierten, se perderá una oportunidad crucial para reducir nuevas infecciones en una de las poblaciones más vulnerables.









