¿Tomas suplementos durante el tratamiento contra el cáncer? La importancia de informar a tu médico

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Claudia Schiavo, estudiante de tercer año de Medicina de Ponce Health Sciences University. Foto tomada por PHL.

En la búsqueda de aliviar los efectos secundarios del cáncer o fortalecer el organismo, muchas personas recurren a vitaminas, suplementos nutricionales, productos naturales o terapias complementarias. Sin embargo, lo que parece una práctica inofensiva podría tener consecuencias inesperadas si no se realiza bajo la orientación de un profesional de la salud.

Así lo explicó Claudia Schiavo, estudiante de tercer año de Medicina de Ponce Health Sciences University, quien aseguró que uno de los mayores desafíos es que muchos pacientes no informan a sus médicos sobre estos productos porque no los consideran parte de su tratamiento.

Señaló que durante las consultas médicas es frecuente que los pacientes mencionen únicamente los medicamentos recetados, dejando por fuera vitaminas, infusiones, suplementos o remedios naturales. «Cuando al paciente le preguntan qué medicamentos toma, muchas veces responde que toma medicamentos para la presión o para la diabetes, pero no menciona todos esos suplementos complementarios o integrativos».

Aunque esta omisión suele hacerse sin mala intención, explicó que puede representar un riesgo para la seguridad del paciente. «Eso también se tiene que decir porque existen posibles interacciones y ahora conocemos mucho más sobre ellas gracias a la medicina basada en evidencia».

Lo natural no siempre significa que sea seguro

La futura médica recordó que muchos productos comercializados como «naturales» o «para fortalecer las defensas» pueden modificar la forma en que el organismo procesa algunos medicamentos contra el cáncer.

Incluso, algunos suplementos podrían disminuir la eficacia de ciertos tratamientos o aumentar el riesgo de efectos secundarios. «Quizás un paciente busca un suplemento en internet porque dice que es magnífico para la inmunidad. Pero si ese paciente tiene cáncer y su sistema inmunológico está comprometido, ese suplemento podría no producir el efecto esperado o incluso ocasionar un efecto contrario».

Por esta razón, insistió en que ningún suplemento debe iniciarse sin consultar previamente al equipo médico, especialmente durante el tratamiento oncológico.

Schiavo explicó que actualmente existe una creciente cantidad de investigaciones dedicadas a estudiar la eficacia y seguridad de diferentes terapias complementarias. El objetivo no es únicamente conocer si una intervención funciona, sino comprender cómo actúa, cuáles son sus beneficios reales y qué riesgos puede representar en determinadas condiciones clínicas.

«Queremos saber cómo funcionan, qué efectos pueden tener y recopilar datos científicos para hacer las recomendaciones apropiadas para cada paciente».

Según indicó, la medicina basada en evidencia permite identificar qué intervenciones ofrecen beneficios comprobados y cuáles carecen de suficiente respaldo científico.

Internet es una herramienta útil, pero también un riesgo

Durante su conferencia, Schiavo dedicó parte de su presentación a enseñar a los pacientes cómo identificar información médica confiable en internet.

Reconoció que hoy las redes sociales y los motores de búsqueda se han convertido en una de las principales fuentes de consulta para quienes viven con cáncer, aunque también pueden facilitar la difusión de información errónea. «Las redes sociales y el internet son herramientas que llegaron para quedarse, pero también pueden ser un arma de doble filo. Nos pueden dar información que no es cierta o que nos confunde».

Por ello, recomendó consultar siempre fuentes académicas, organizaciones científicas y páginas acreditadas, además de analizar el origen de la información antes de poner en práctica cualquier recomendación. «Es importante que los pacientes aprendan a cuestionar si una fuente tiene credibilidad, cuál es el propósito del estudio y si realmente está basada en evidencia científica».

Aunque existan estudios que respalden determinadas terapias complementarias, Schiavo recordó que cada paciente presenta necesidades diferentes, por lo que las recomendaciones nunca deben generalizarse.

Durante la conferencia, varios asistentes le preguntaron si ciertos tratamientos eran adecuados para ellos, pero explicó que una recomendación individual requiere conocer el contexto clínico de cada persona. «Uno de los pilares más importantes de la medicina integrativa es que vemos al paciente de manera holística, en su totalidad. ¿Cómo voy a hacer una recomendación genérica cuando las necesidades son específicas?».

Por ello, reiteró que cualquier decisión relacionada con suplementos o terapias complementarias debe discutirse con el médico tratante.

El trabajo colaborativo mejora la seguridad del paciente

Schiavo destacó que la medicina moderna promueve una relación más participativa entre profesionales de la salud, pacientes y cuidadores. «Lo más importante es que haya una colaboración entre pacientes, cuidadores y profesionales de la salud, donde se divulgue esa información porque es importante para el médico saberlo».

También recordó que los cuidadores suelen buscar alternativas para aliviar síntomas como el cansancio, las náuseas o el dolor, por lo que ellos también deben involucrarse en este proceso de comunicación. La estudiante de medicina insistió en que la educación es una herramienta fundamental para que los pacientes puedan participar activamente en su cuidado sin poner en riesgo su tratamiento.

A su juicio, la meta no es desalentar el uso de terapias complementarias, sino garantizar que su incorporación se haga de manera responsable y respaldada por la evidencia científica. «Haber leído en internet que algo funciona para una condición no es suficiente para adoptarlo. Ese conocimiento debe consultarse con el médico para que pueda evaluar si realmente es adecuado y seguro para ese paciente».

Para Schiavo, la medicina integrativa representa una oportunidad para ampliar las opciones de cuidado de los pacientes con cáncer, siempre que exista una comunicación abierta con el equipo médico y que cada intervención esté sustentada en la evidencia científica.

En ese sentido, concluyó que informar sobre el uso de suplementos, vitaminas, productos naturales y otras terapias complementarias no solo fortalece la relación entre el paciente y el profesional de la salud, sino que también contribuye a ofrecer un tratamiento más seguro, personalizado y orientado al bienestar integral.

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