Las muertes asociadas a embarazos ectópicos han aumentado de manera preocupante en Estados Unidos durante los últimos años. Un análisis realizado por ProPublica a partir de datos recopilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontró que casi 200 mujeres murieron por esta complicación entre 2020 y 2025, frente a aproximadamente 100 durante los seis años previos.
El incremento se ha registrado en todo el país, pero el análisis encontró que el aumento fue más pronunciado en los estados que implementaron prohibiciones o fuertes restricciones al aborto después de que la Corte Suprema de Estados Unidos revocara Roe v. Wade en 2022.
Una emergencia que puede volverse mortal
Un embarazo ectópico ocurre cuando el embarazo se implanta fuera del útero, con mayor frecuencia en una trompa de Falopio. A medida que el embarazo avanza, puede provocar la ruptura de la trompa y desencadenar una hemorragia interna potencialmente mortal.
Aunque la condición puede presentarse de manera temprana, los expertos señalan que las muertes por esta causa deberían ser excepcionales cuando existe acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento. “Una muerte relacionada con un embarazo ectópico debería ser realmente un evento que nunca ocurra”, afirmó Alice Abernathy, médica especialista en obstetricia y ginecología en Filadelfia.
Los embarazos ectópicos afectan hasta al 2 % de los embarazos en Estados Unidos y son reconocidos desde hace años como una de las principales causas de muerte materna durante el primer trimestre. Sin embargo, existe una importante limitación para determinar si estos embarazos se están presentando con mayor frecuencia: las agencias gubernamentales no exigen a los hospitales reportar todos los diagnósticos de embarazo ectópico.
El tratamiento de un embarazo ectópico requiere interrumpir el embarazo, ya que este tipo de gestación casi nunca es viable y puede poner en riesgo la vida de la paciente. El problema, según expertos consultados por ProPublica, es que en estados con prohibiciones del aborto algunos profesionales pueden enfrentar incertidumbre sobre cuándo una intervención está legalmente permitida.
Muchas de estas leyes contemplan excepciones para los embarazos ectópicos. Sin embargo, los especialistas advierten que determinar con absoluta certeza que un embarazo está implantado fuera del útero puede tomar tiempo. “Este es un posible efecto profundo de la regulación”, señaló Caitlin Myers, economista de Dartmouth College especializada en políticas de aborto, al referirse al aumento de las muertes.
La preocupación surge especialmente cuando los médicos retrasan una intervención mientras esperan una confirmación diagnóstica definitiva. En un embarazo ectópico, cada día puede ser relevante debido al riesgo creciente de ruptura y hemorragia.
Cuando el diagnóstico no es evidente
Los síntomas pueden comenzar con dolor abdominal y sangrado, lo que lleva a muchas pacientes a acudir a los servicios de emergencia. En estos casos, los médicos suelen utilizar ecografías para determinar dónde se implantó el embarazo. Sin embargo, durante las primeras etapas, el embrión puede ser demasiado pequeño para visualizarse.
Por ello, una ecografía que no muestra el embarazo dentro del útero no necesariamente confirma que se trate de un embarazo ectópico. También puede corresponder a un aborto espontáneo o a un embarazo intrauterino demasiado temprano para ser visible.
Los especialistas pueden recurrir además a análisis seriados de la hormona del embarazo para evaluar su evolución. “Ver una masa no es la única razón para tener una alta sospecha de un embarazo ectópico”, explicó Rebecca Nerenberg, médica de medicina de emergencia en Nueva York y directora clínica de Access Bridge.
Según la especialista, otros elementos como sangrado, dolor abdominal y niveles de hormonas del embarazo que dejan de aumentar adecuadamente también pueden respaldar la sospecha clínica.
El análisis recoge testimonios de pacientes que aseguran haber enfrentado retrasos en la atención.
Kyleigh Thurman, de Texas, relató que acudió a servicios de emergencia en 2023 después de presentar signos compatibles con un embarazo ectópico. Dos hospitales la enviaron a casa sin resolver la complicación y posteriormente sufrió la ruptura de una trompa de Falopio, por lo que tuvo que ser sometida a una cirugía para retirarla. “Sinceramente pensé que iba a morir”, relató Thurman.
En otro caso, Leitaea Lowrimore, residente de Oklahoma, buscó atención después de presentar dolor abdominal y sangrado considerable. De acuerdo con una demanda, visitó varios hospitales en Oklahoma y Arkansas durante aproximadamente una semana mientras los síntomas empeoraban.
Finalmente, viajó a Kansas, donde recibió metotrexato, un medicamento utilizado para detener el crecimiento de las células del embarazo ectópico. Lowrimore aseguró que durante el proceso llegó a preguntarle a su esposo si iba a morir.
Texas reportó un aumento de complicaciones
Además de analizar las muertes a nivel nacional, ProPublica examinó datos hospitalarios de Texas, uno de los estados más poblados con restricciones al aborto. El análisis encontró que 310 pacientes adicionales experimentaron una pérdida importante de sangre después de un embarazo ectópico durante 2023 y 2024, en comparación con 2018 y 2019. Esto representa un aumento aproximado del 29 %.
Aunque el incremento de complicaciones comenzó durante la pandemia de COVID-19, los datos muestran que las tasas permanecieron elevadas después de que los sistemas hospitalarios se estabilizaron y entraron en vigor las restricciones estatales.
Los expertos consultados advierten que las restricciones al aborto no pueden explicar por sí solas el incremento nacional de las muertes. También existen otros factores que requieren investigación. Entre ellos están las diferencias en el acceso a la atención médica, la cobertura de Medicaid, las condiciones preexistentes y otros determinantes que históricamente han influido en los resultados de salud materna en los estados con mayores restricciones.
Eugene Declercq, investigador de salud pública de la Universidad de Boston, señaló que resulta complejo separar el impacto de una sola variable dentro de un conjunto de factores que afectan la salud de las mujeres.
Además, el análisis encontró que el incremento de las muertes fue particularmente marcado entre mujeres jóvenes, pese a que los embarazos ectópicos son más frecuentes entre mujeres de mayor edad. Otro de los problemas identificados es la falta de datos y vigilancia.
Actualmente no existe un registro nacional que permita conocer con precisión si las pacientes que desarrollaron un embarazo ectópico tenían factores de riesgo como antecedentes de embarazos ectópicos, infertilidad o determinadas infecciones. Tampoco se ha estudiado suficientemente la posible relación entre las muertes recientes y algunas infecciones de transmisión sexual, como gonorrea y clamidia, que pueden causar enfermedad inflamatoria pélvica y dejar cicatrices en las trompas de Falopio.
Estas cicatrices pueden aumentar posteriormente el riesgo de un embarazo ectópico. El incremento no es exclusivo de Estados Unidos. Investigadores del Reino Unido e Irlanda identificaron también un aumento de las muertes por embarazo ectópico durante 2021 y 2022. En ese periodo, 12 mujeres murieron por esta complicación, casi el doble de la tasa registrada en años anteriores.
Las autoridades investigaron las causas y encontraron múltiples factores, entre ellos la presión sobre los servicios de emergencia y deficiencias en la atención durante las primeras etapas del embarazo.
Posteriormente se implementaron medidas para mejorar el reconocimiento de los síntomas, aumentar la concienciación y acelerar la respuesta de los servicios de emergencia. “Si no hacemos seguimiento y no entendemos no solo las cifras, sino también el porqué detrás de ellas, no tenemos capacidad para responder”, afirmó Marian Knight, profesora de la Universidad de Oxford y especialista en mortalidad materna.
Para los expertos, el aumento de las muertes por embarazo ectópico representa una señal que no debería pasar inadvertida. Courtney Schreiber, profesora de obstetricia y ginecología, destacó que los cambios en las políticas de salud reproductiva pueden tener efectos particularmente rápidos sobre la atención que reciben las pacientes.
El análisis de ProPublica no establece que las restricciones al aborto sean la única causa del incremento. Sin embargo, los datos y los casos documentados plantean una pregunta que especialistas consideran urgente: ¿qué está provocando el aumento de muertes por una complicación que, con diagnóstico y tratamiento oportunos, puede ser prevenible? “Eso no es lo que deberíamos estar viendo en los Estados Unidos de América”, afirmó Schreiber al referirse al aumento de muertes potencialmente evitables entre mujeres jóvenes.









