Hablar con un médico sobre determinados síntomas no siempre resulta sencillo. Algunas personas prefieren callar molestias, minimizar lo que sienten o evitar determinados temas durante la consulta por temor a sentirse avergonzadas, incómodas o juzgadas.
Un análisis publicado por Medscape Noticias Médicas señala que casi una de cada cinco personas adultas ha ocultado alguna vez alguna molestia durante una consulta médica. Entre las razones identificadas aparecen la vergüenza, la desconfianza y la incomodidad.
Aunque pueda parecer un asunto menor, no comunicar un síntoma puede dificultar que el profesional de la salud tenga una visión completa de lo que ocurre.
La información que aporta el paciente forma parte fundamental de la evaluación clínica. Por eso, cuando una persona decide omitir un dolor, un cambio corporal, un síntoma íntimo o cualquier otra molestia, el profesional puede recibir una imagen incompleta de su estado de salud. “Por vergüenza”, precisamente, es el eje de la publicación de Medscape, que pone el foco en una situación que puede pasar inadvertida dentro de la consulta: pacientes que no cuentan todo lo que les ocurre.
¿Por qué los pacientes prefieren guardar silencio?
La comunicación durante una consulta médica está influenciada no solo por los síntomas físicos, sino también por factores emocionales.
La vergüenza puede aparecer cuando se trata de hablar sobre determinadas partes del cuerpo, funciones corporales, sexualidad, hábitos personales u otras situaciones que el paciente considera difíciles de compartir.
A esto pueden sumarse la desconfianza hacia el profesional, el miedo a recibir una respuesta negativa o la sensación de que determinada molestia no es suficientemente importante como para mencionarla. El resultado puede ser que algunos pacientes lleguen a la consulta, pero no expresen completamente lo que están experimentando.
La relación entre médico y paciente requiere un espacio en el que las personas puedan comunicar sus síntomas con la mayor libertad posible. Preguntar de manera respetuosa, evitar juicios y generar confianza puede facilitar que el paciente hable de situaciones que inicialmente le resultan difíciles de expresar.
Para el paciente, también puede ser importante recordar que ningún síntoma es demasiado incómodo para comentarlo si está relacionado con su salud. Incluso una molestia que parezca pequeña puede aportar información relevante para la evaluación médica.
La investigación y la experiencia clínica han mostrado que la comunicación es un componente esencial de la atención sanitaria. Si una persona omite información relevante, el profesional dispone de menos elementos para orientar la evaluación.
Por eso, detrás de ese dato de casi 1 de cada 5 adultos existe una reflexión que va más allá de la vergüenza: la necesidad de fortalecer la confianza y comunicación dentro de los espacios de atención médica. Hablar sobre lo que ocurre en el cuerpo, incluso cuando genera incomodidad, puede ser el primer paso para recibir una atención más completa y adecuada.









