Más allá de prevenir el VIH: PrEP y sus implicaciones para la salud mental

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Autor: Frankie Goitia Beauchamp, MS, graduado en Psicología

¿Puede una herramienta biomédica transformar algo más que el riesgo de adquirir una infección? Durante décadas, hablar del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ha significado abordar mucho más que una condición de salud. La historia de la epidemia también ha estado marcada por el miedo, la pérdida, la discriminación y el estigma hacia las personas que viven con VIH y las comunidades afectadas de manera desproporcionada. Los avances científicos han transformado radicalmente las posibilidades de prevención y tratamiento; sin embargo, las consecuencias psicológicas y sociales asociadas al VIH no necesariamente han desaparecido al mismo ritmo.

La llegada de la profilaxis preexposición (PrEP) representa uno de los avances más importantes en la prevención del VIH. No obstante, para algunas personas, sus implicaciones pueden extenderse más allá de la reducción del riesgo biológico. Contar con una herramienta efectiva de prevención también puede modificar la manera en que se experimentan el miedo, la sexualidad, la intimidad y el control sobre la propia salud. Ante esta posibilidad, surge una pregunta relevante para la psicología y la salud pública: ¿qué ocurre cuando una persona adquiere mayor control sobre un riesgo que, durante décadas, ha estado acompañado de incertidumbre y estigma?

PrEP no es un tratamiento para la ansiedad, la depresión ni otras condiciones de salud mental. Aun así, la literatura científica ha documentado experiencias de menor ansiedad relacionada con el VIH, mayor confianza sexual y un sentido más amplio de autonomía entre algunas personas pacientes de PrEP ( Curley et al., 2022; Miller et al., 2021 ). Estos hallazgos no permiten afirmar que PrEP mejore directamente la salud mental, sino que plantean una posibilidad más compleja: reducir un riesgo biológico también puede modificar la manera en que algunas personas experimentan psicológicamente ese riesgo.

Los posibles cambios en la ansiedad o el bienestar no ocurren porque PrEP posea propiedades psicológicas, sino porque disponer de una herramienta efectiva de prevención puede fortalecer la percepción de seguridad, ampliar la capacidad para tomar decisiones y modificar la relación de una persona con el miedo a adquirir VIH.

La sexualidad, después de todo, no puede reducirse a la ausencia de enfermedades. También comprende la posibilidad de experimentar intimidad, placer, seguridad, comunicación y autonomía. Algunas investigaciones han identificado experiencias de mayor confianza y satisfacción sexual, intimidad, libertad y control sobre la propia salud entre personas pacientes de PrEP. Una revisión sistemática de 16 estudios encontró que su uso podía relacionarse con una reducción del miedo y la ansiedad asociados al VIH, además de beneficios vinculados con el placer, la intimidad y la percepción de control sobre el propio cuerpo (Curley et al., 2022). Otros hallazgos sugieren asociaciones entre una mayor satisfacción sexual, una mayor satisfacción con la vida y menores síntomas de ansiedad y depresión. Aunque estas relaciones no permiten establecer causalidad, contribuyen a comprender la interacción entre la salud sexual y el bienestar psicológico (Reiriz et al., 2023).

Ahora bien, reconocer estas posibilidades también requiere evitar generalizaciones. No todas las personas experimentan PrEP de la misma manera. Para algunas, puede representar tranquilidad y autonomía; para otras, su uso puede no producir cambios psicológicos significativos o puede coexistir con ansiedad, depresión, dificultades económicas, experiencias de discriminación y otras fuentes de malestar. Es aquí donde aparece una de las principales paradojas de la prevención contemporánea del VIH: una persona puede experimentar mayor tranquilidad respecto al riesgo de adquirir el virus mientras continúa enfrentando homofobia, transfobia, racismo, pobreza, estigma sexual o dificultades para acceder a servicios de salud.

En otras palabras, la innovación biomédica puede transformar el riesgo, pero no necesariamente las condiciones sociales en las que ese riesgo se produce y se experimenta. El estigma hacia las personas pacientes de PrEP ilustra esta contradicción. Algunas continúan siendo juzgadas a partir de ideas moralizantes sobre la sexualidad que asocian su uso con la promiscuidad o la irresponsabilidad. Estas experiencias pueden generar vergüenza, ocultamiento y rechazo, además de convertirse en barreras para iniciar o continuar utilizando una herramienta preventiva altamente efectiva.

La evidencia producida en contextos latinoamericanos también demuestra la importancia de considerar estas condiciones sociales. Un estudio realizado con hombres gais y bisexuales pacientes de PrEP en Guatemala identificó asociaciones entre distintas experiencias de estigma y síntomas de ansiedad y depresión (Bartels et al., 2025). Estos hallazgos recuerdan que el acceso a una intervención biomédica no elimina automáticamente las desigualdades ni las experiencias sociales que pueden afectar la salud mental. Así, PrEP puede reducir extraordinariamente el riesgo de adquirir VIH, pero, por sí sola, no puede eliminar el estigma, garantizar un acceso equitativo, crear servicios afirmativos ni atender las necesidades de salud mental de las poblaciones a las que pretende beneficiar.

Por esta razón, la discusión sobre PrEP no debería limitarse únicamente a la efectividad del medicamento. También debemos preguntarnos qué tipo de servicios estamos construyendo alrededor de esta herramienta y si responden a las realidades de las personas que los utilizan. La salud sexual, la salud mental y la prevención del VIH todavía se ofrecen con frecuencia como si pertenecieran a sistemas separados; sin embargo, las personas no experimentan estas dimensiones de su salud de forma fragmentada.

Las necesidades de salud mental pueden influir en el inicio y la continuidad de PrEP, mientras que el estigma, la discriminación y las desigualdades sociales pueden afectar simultáneamente el bienestar psicológico y el acceso a los servicios preventivos. En respuesta a esta realidad, la literatura científica y las recomendaciones internacionales han destacado la necesidad de avanzar hacia modelos de atención que integren la prevención del VIH con los servicios de salud mental (Operario et al., 2022; World Health Organization & Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, 2022). En la práctica, esta integración puede incluir la evaluación de necesidades de salud mental, el acceso a profesionales de la psicología y otras disciplinas, intervenciones dirigidas a reducir el estigma, educación sexual afirmativa y capacitación para que quienes ofrecen servicios de salud puedan conversar sobre sexualidad sin recurrir al juicio moral.

En última instancia, reconocer las posibles implicaciones psicológicas de PrEP significa reconocer que el VIH nunca ha afectado exclusivamente el cuerpo y que, por tanto, su prevención tampoco debería pensarse únicamente en términos fisiológicos. Para algunas personas, utilizar PrEP puede representar tranquilidad, autonomía y una manera diferente de relacionarse con la sexualidad y el riesgo; para otras, esas posibilidades estarán condicionadas por el estigma, las barreras de acceso y las necesidades psicológicas o sociales que requieren respuestas adicionales.

Los avances biomédicos pueden transformar la manera en que prevenimos una condición de salud, pero también pueden modificar la forma en que algunas personas experimentan el miedo, el riesgo y el control sobre su propia vida. Por ello, el desafío para la salud pública no consiste solamente en asegurar que existan herramientas efectivas para prevenir el VIH, sino también en garantizar que las personas puedan acceder a ellas dentro de sistemas de salud equitativos, afirmativos y capaces de reconocer un principio fundamental: la salud es, simultáneamente, biológica, psicológica y social.

Referencias

Bartels, S. M., Galindo Arandi, C., Angeles, G., & Barrington, C. (2025). Assessing associations

between stigma and mental health among preexposure prophylaxis users in Guatemala.

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Curley, C. M., Rosen, A. O., Mistler, C. B., & Eaton, L. A. (2022). Pleasure and PrEP: A

systematic review of studies examining pleasure, sexual satisfaction, and PrEP. The

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https://doi.org/10.1080/00224499.2021.2012639

Miller, S. J., Harrison, S. E., & Sanasi-Bhola, K. (2021). A scoping review investigating

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Operario, D., Sun, S., Bermudez, A. N. C., Masa, R., Shangani, S., van der Elst, E., & Sanders,

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Reiriz, M., Rodríguez-Expósito, B., Jiménez-García, A. J., Uceda, S., & Arias, N. (2023). Pre-

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sex with men. Psicothema, 35(2), 159–169. https://doi.org/10.7334/psicothema2022.230

World Health Organization, & Joint United Nations Programme on HIV/AIDS. (2022).

Integration of mental health and HIV interventions: Key considerations. World Health

Organization.

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