Un estudio publicado en JAMA Neurology encontró una asociación entre el uso de anticuerpos monoclonales anti-CGRP durante el embarazo y un mayor riesgo de pérdida gestacional. Los investigadores advierten sobre la importancia de evaluar la seguridad de estos tratamientos en mujeres que planean concebir.
Los anticuerpos monoclonales dirigidos contra el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), utilizados para prevenir la migraña, podrían estar asociados con un mayor riesgo de aborto espontáneo cuando se emplean durante las primeras etapas del embarazo, según una investigación estadounidense publicada en JAMA Neurology.
El estudio, liderado por Anick Bérard, PhD, del Centre Hospitalier Universitaire Sainte-Justine de Montreal, analizó 7.579 embarazos únicos de 7.119 mujeres con antecedentes de migraña y encontró que la exposición a estos medicamentos se relacionó con un incremento relativo del 42 % en el riesgo de aborto espontáneo, en comparación con las pacientes no expuestas.
¿Qué medicamentos se relacionaron con el mayor riesgo?
Los investigadores evaluaron cuatro anticuerpos monoclonales utilizados en la prevención de la migraña: erenumab, fremanezumab, galcanezumab y eptinezumab.
De los embarazos analizados, 350 estuvieron expuestos a tratamientos anti-CGRP, 283 a propranolol y 6.946 no registraron exposición a ninguno de estos medicamentos. Durante el seguimiento se identificaron 1.862 abortos espontáneos (24,6 %), definidos como pérdidas gestacionales ocurridas hasta las 20 semanas de embarazo.
El análisis encontró que la exposición a anti-CGRP se asoció con un riesgo relativo ajustado 42 % mayor (HR ajustado: 1,42; IC del 95 %: 1,12-1,80). En contraste, el propranolol, otro medicamento utilizado para prevenir la migraña, no mostró una asociación estadísticamente significativa con este desenlace (HR ajustado: 1,02).
Aunque los tratamientos anti-CGRP han demostrado eficacia en la prevención de la migraña, existen preocupaciones sobre su utilización durante la gestación debido a las funciones fisiológicas de esta molécula. El CGRP es un potente vasodilatador que participa en la regulación vascular y desempeña un papel importante en la implantación embrionaria, el desarrollo placentario y el flujo sanguíneo uteroplacentario.
Por esta razón, su inhibición durante el embarazo plantea interrogantes sobre posibles efectos en el desarrollo gestacional. Los investigadores señalaron que las recomendaciones actuales contemplan suspender los anticuerpos monoclonales anti-CGRP entre cinco y seis meses antes de la concepción, debido a su prolongada permanencia en el organismo.
¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos para las mujeres con migraña?
Los resultados respaldan la necesidad de realizar una evaluación individualizada del tratamiento preventivo de la migraña en mujeres que planean quedar embarazadas.
De acuerdo con Bérard, los hallazgos coinciden con las recomendaciones clínicas que favorecen la suspensión anticipada de los anti-CGRP y la consideración de alternativas preventivas con mayor experiencia de uso durante el embarazo, como el propranolol, cuando resulte apropiado.
Sin embargo, los autores reconocieron limitaciones importantes. Se trató de un estudio observacional retrospectivo, por lo que los resultados no permiten establecer una relación causal entre estos medicamentos y el aborto espontáneo.
Además, las pacientes tratadas con anti-CGRP presentaban mayor utilización de servicios médicos, depresión y uso concomitante de otros medicamentos, factores que podrían influir en los resultados. Al considerar posibles diferencias en la gravedad de la migraña, la asociación se redujo a un HR de 1,33.
La planificación del embarazo es clave en el tratamiento de la migraña
La investigación también destaca la importancia de considerar los riesgos asociados con la propia migraña durante la gestación. Las recomendaciones de la American Academy of Neurology y la American Headache Society señalan que las mujeres con migraña presentan un mayor riesgo de preeclampsia, parto prematuro y complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares.
No obstante, todavía se desconoce si prevenir los episodios de migraña durante el embarazo reduce estas complicaciones. Los especialistas enfatizan la necesidad de continuar investigando la seguridad de los tratamientos preventivos y de planificar cualquier modificación farmacológica bajo supervisión médica, especialmente en mujeres embarazadas o que desean concebir.









