Ante la duda, llame y pida ayuda

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Autores: Dr. Ian Cummings, médico residente de cirugía del Centro Médico Episcopal San Lucas de Ponce y Dr. Rafael Santini Domínguez, cirujano vascular.

Una herida en el pie que no cicatriza puede parecer un problema de la piel. En algunas personas, sin embargo, es la primera señal de que llega poca sangre a la extremidad. Detectarla a tiempo permite evaluar tratamientos que pueden reducir el riesgo de amputaciones en los pacientes.

La enfermedad arterial periférica ocurre cuando las arterias de las piernas se estrechan y disminuye el flujo sanguíneo. Puede causar dolor al caminar que mejora con el reposo o pasar inadvertida. La diabetes, la enfermedad renal crónica y el tabaquismo aumentan el riesgo. La evaluación clínica y ciertos estudios vasculares ayudan a identificarla. 

Hay ciertas señales que cambian la urgencia. El dolor persistente en el pie, aun estando en reposo, una úlcera que no cicatriza o áreas de gangrena requieren una evaluación vascular urgente. Si el dolor aparece de repente y el pie se vuelve frío, pálido, débil o adormecido, la persona debe acudir de inmediato a una sala de emergencias, ya que podría tratarse de una interrupción súbita del flujo sanguíneo. Ante estos síntomas, no se debe esperar una cita ni una llamada de seguimiento, sino tomar acción.

En Puerto Rico, una evaluación especializada puede exigir varias llamadas y referidos médicos. Por eso, propusimos una línea telefónica única de preservación de extremidades que conecta a pacientes, familiares y profesionales de la salud con la red de cirujanos vasculares participantes. Un coordinador clínico utilizará preguntas estandarizadas para identificar señales de alarma, orientar los casos de emergencia hacia la sala de emergencias y facilitar la evaluación según la urgencia y la ubicación. El protocolo propone una evaluación dentro de las 72 horas para los casos urgentes y dentro de los 14 días para los rutinarios. La llamada orientaría sobre el siguiente paso; el diagnóstico y las decisiones de tratamiento requerirían una evaluación presencial.

El proyecto también registraría cuánto tiempo transcurre desde la llamada hasta que se completa una consulta vascular y si los pacientes logran acudir. Esto permitiría identificar barreras y mejorar las referencias. No todas las heridas tienen una causa arterial ni toda amputación puede evitarse. Aun así, cuando existe sospecha de mala circulación, facilitar una evaluación oportuna puede abrir la puerta al cuidado de heridas, al control de factores de riesgo y, cuando corresponda, a procedimientos para restaurar el flujo sanguíneo. 

Para pacientes y médicos, el mensaje es sencillo: una herida persistente o dolor en reposo amerita una evaluación urgente por parte de un cirujano vascular. Un pie súbitamente frío, doloroso o adormecido amerita atención de emergencia. Ante cualquier duda, no dude en comunicarse.

Referencias

  1. Gornik HL, Aronow HD, Goodney PP, et al. 2024 ACC/AHA/AACVPR/APMA/ABC/SCAI/SVM/SVN/SVS/SIR/VESS Guideline for the Management of Lower Extremity Peripheral Artery Disease. Circulation. 2024;149–e1410. doi:10.1161/CIR.0000000000001251.
  2. Conte MS, Bradbury AW, Kolh P, et al. Global vascular guidelines on the management of chronic limb-threatening ischemia. J Vasc Surg. 2019;69(6 Suppl):3S–125S.e40. doi:10.1016/j.jvs.2019.02.016.
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