El Departamento de Salud activó su Centro de Operaciones de Emergencias para coordinar la respuesta del sistema sanitario ante la reducción en las precipitaciones y los niveles de los principales embalses de Puerto Rico.
La medida fue formalizada mediante la Orden Administrativa Núm. 2026-647, firmada el 10 de agosto, que activa el Plan Operacional de Emergencias del Departamento de Salud y permite movilizar los recursos necesarios para responder a la situación.
La activación ocurre luego de que el Gobierno declarara un estado de emergencia el 31 de julio, mediante la Orden Ejecutiva OE-2026-035, ante la disminución de los niveles de agua y las proyecciones de un posible agravamiento de las condiciones.
Como parte de la respuesta, el Departamento de Salud reunió a representantes de hospitales, CDT, Centros de Salud Comunitaria 330 y otras organizaciones del sistema de prestación de servicios para fortalecer la coordinación y revisar los planes de contingencia.
“El Plan Operacional de Emergencias del Departamento de Salud de Puerto Rico, identificado como POE-DSPR, constituye el documento guía para implantar acciones ante emergencias y desastres que impacten los sistemas de salud pública, los servicios médicos y la salud mental en Puerto Rico”, detalló el secretario de Salud, Dr. Víctor M. Ramos Otero.
El plan abarca toda la agencia y sus siete regiones de Salud, además de activar el Comité Operacional de Emergencias, encargado de coordinar las acciones de preparación y respuesta.
Entre las prioridades de las instituciones de salud se encuentran verificar la disponibilidad de agua, cisternas, generadores, suministros y protocolos de continuidad operacional, con el objetivo de mantener los servicios clínicos y proteger a los pacientes durante la emergencia.
Desde el sector hospitalario también se destacó el fortalecimiento de la infraestructura tras experiencias previas como el huracán María. Actualmente, algunos hospitales cuentan con dos, tres o más generadores eléctricos para garantizar redundancia ante fallas en el servicio.
Además, los hospitales deben contar con cisternas con capacidad mínima de 20 días de consumo y contratos para el suplido de agua, como parte de las medidas de preparación.
“Los administradores de servicios de salud tenemos una responsabilidad esencial en garantizar la continuidad de los servicios durante cualquier emergencia”, expresó la Lcda. Tania Conde, presidenta del Colegio de Administradores de Servicios de Salud.
La activación busca mantener una comunicación directa entre el Departamento de Salud y las instituciones que forman parte del sistema sanitario, mientras continúan las acciones de vigilancia y preparación ante la situación de los abastos de agua.









