Amamantar por más de 8 meses podría tener efectos positivos en la salud materna a largo plazo

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Lactancia prolongada, un posible aliado para la salud ósea y muscular materna.

Un nuevo análisis publicado en European Journal of Radiology encontró que las mujeres premenopáusicas que amamantaron durante más de 8 meses mostraron mejores indicadores de salud ósea, muscular y metabólica cinco años después del posparto. La investigación sugiere que la duración prolongada de la lactancia podría estar asociada con una menor infiltración grasa en la médula ósea y los músculos, así como una mejor sensibilidad a la insulina.

Un estudio longitudinal para entender los efectos maternos de la lactancia

El estudio, liderado por la investigadora Nina Hesse del Departamento de Radiología del LMU University Hospital de Múnich, analizó retrospectivamente a 37 mujeres premenopáusicas entre abril de 2013 y septiembre de 2015. De ellas, 19 amamantaron por más de 8 meses, mientras que 18 lo hicieron durante 8 meses o menos.

Las participantes se sometieron a resonancias magnéticas (MRI) entre los 6 y 15 meses posparto, y nuevamente cinco años después. El objetivo era medir cambios en:

  • La fracción de grasa en médula ósea vertebral mediante mapas PDFF.
  • La composición de músculos paravertebrales, incluidos los músculos autoctónos y el psoas.
  • Parámetros de metabolismo de glucosa, evaluados con prueba de tolerancia oral a la glucosa y cálculos HOMA2 para insulina y resistencia.

Resultados clave

Los hallazgos mostraron diferencias significativas entre los dos grupos:

1. Menor infiltración grasa en la médula ósea vertebral

Las mujeres que amamantaron por más de 8 meses presentaron una mayor reducción del PDFF en las vértebras lumbares después de cinco años (P = .03). Incluso tras ajustar edad e índice de masa corporal, esta asociación se mantuvo.

Además, la lactancia prolongada aumentó las probabilidades de lograr una reducción favorable de grasa en médula ósea (OR: 1.12; P = .04).

2. Disminución de grasa en músculos paravertebrales

También se observó una reducción significativa del PDFF en los músculos paravertebrales en el grupo de lactancia prolongada (P ≤ .04).
En los músculos autoctónos, este efecto fue independiente de la edad y el IMC (P = .03), con mayores probabilidades de reducir la infiltración grasa (OR: 1.39; P = .04).

3. Mayor área muscular

La sección transversal de los músculos paravertebrales aumentó de forma significativa entre el primer examen y el seguimiento a 5 años entre quienes amamantaron por más tiempo (P < .01).

4. Mejor perfil metabólico desde el inicio

Las mujeres con lactancia más prolongada mostraban, desde el punto de partida, menor resistencia a la insulina (P = .02) y mayor sensibilidad a la insulina (P = .01) comparadas con quienes lactaron menos tiempo.

Los autores destacan que, aunque se requieren estudios con cohortes más amplias, los resultados apuntan a una posible relación entre una lactancia más prolongada y una composición más saludable de huesos y músculos, además de un perfil metabólico más favorable.

Estas evidencias podrían reforzar las recomendaciones sobre los beneficios maternos de amamantar más allá de los primeros meses. Sin embargo, remarcan que no se debe interpretar como una instrucción estricta, ya que la lactancia está influenciada por múltiples factores personales, físicos y sociales.

Limitaciones del estudio

El análisis presenta varias limitaciones:

  • Tamaño reducido de la muestra (37 mujeres).
  • Falta de datos sobre el peso pregestacional, cambios posparto y hábitos alimentarios.
  • No se diferenciaron modalidades de lactancia (exclusiva vs. mixta).
  • No se incluyeron mediciones objetivas de densidad ósea como DEXA o tomografía cuantitativa.

Estas restricciones impiden afirmar causalidad y limitan la interpretación de algunos cambios observados.

Fuente original aquí

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