“Dos semanas antes hacía un Ironman, dos semanas después me estaban diciendo que tenía cáncer de ovario”, relató la atleta y presentadora ecuatoriana María Teresa Guerrero, conocida como “La Flaca”, al compartir públicamente su experiencia con la enfermedad.
La deportista, con más de 55 competencias Ironman y nueve campeonatos mundiales en su trayectoria, comenzó a presentar dolor abdominal, inflamación y sensación de llenura persistente durante una competencia de triatlón.
Pese a los síntomas, inicialmente recibió un diagnóstico gastrointestinal. Según explicó, sus estudios ginecológicos y pruebas sanguíneas fueron reportados como normales. Incluso, cuando solicitó un ultrasonido transvaginal, este no fue realizado.
Tiempo después, durante un viaje a Ecuador, recibió el diagnóstico definitivo: cáncer de ovario estadio 3C con metástasis en el peritoneo, una fase avanzada en la que la enfermedad ya se ha extendido fuera de los ovarios.
La atleta ha utilizado sus redes sociales para alertar sobre síntomas que frecuentemente se confunden con otros trastornos, entre ellos hinchazón abdominal, cambios digestivos, infecciones urinarias recurrentes y alteraciones menstruales.
“El cáncer de ovario se confunde con problemas gastrointestinales o intolerancias”, señaló Guerrero, quien insiste en la importancia de que las pacientes consulten nuevamente cuando sienten que “algo no está bien”.
Tras completar quimioterapia en octubre de 2025, la deportista informó que actualmente no presenta células cancerosas detectables y que los tumores ováricos identificados inicialmente desaparecieron tras el tratamiento.
La historia de María Teresa Guerrero refleja uno de los principales desafíos clínicos del cáncer de ovario: el diagnóstico tardío debido a síntomas inespecíficos, situación que continúa limitando la detección temprana de esta enfermedad.
Fuente original aquí









