Las enfermedades prevenibles están encontrando un nuevo espacio en la población adulta: la baja vacunación. Lejos de ser un problema menor, la falta de adherencia está aumentando el riesgo de complicaciones graves e incluso muertes evitables.
Vacunas subutilizadas y riesgo creciente
Vacunas como la del herpes zóster y el neumococo continúan subutilizadas en adultos mayores, a pesar de su impacto comprobado. “El impacto que tiene la vacunación en la prevención de enfermedades graves en el adulto es impresionante… pueden conllevar a la muerte”, advierte la Dra. Vanessa Olivo, infectóloga, subrayando que muchas de estas enfermedades podrían evitarse con esquemas de vacunación al día.
Desinformación debilita la prevención
Detrás de esta tendencia hay un cambio claro en la percepción pública. La desinformación y la influencia de redes sociales han debilitado la confianza en las vacunas. “Hoy día las personas tienden más a hacerle caso a lo que ven en redes sociales que a la información fidedigna que realmente los médicos pueden proveer”, señala la especialista.
El efecto es directo: pacientes no vacunados enfrentan enfermedades prevenibles, especialmente aquellos con diabetes, enfermedades cardiovasculares u otras condiciones crónicas, donde el riesgo de complicaciones es mayor.
Rol médico y recomendaciones clave
Frente a este escenario, el rol del médico se vuelve decisivo. “Es responsabilidad del médico mantenerse al día y orientar correctamente a sus pacientes”, explica la Dra. Olivo, enfatizando que la educación médica es clave para revertir esta tendencia.
Las recomendaciones deben seguir lineamientos de entidades como los Centers for Disease Control and Prevention, integradas a la práctica clínica diaria. Con apoyo de farmacias, orientación activa y acceso a información confiable, el mensaje es claro: vacunarse a tiempo puede marcar la diferencia entre prevenir una enfermedad o enfrentar sus consecuencias más graves.









