“Un glioblastoma recurrente sigue siendo uno de los mayores desafíos de la neurooncología moderna”. Con esa realidad como punto de partida, un nuevo ensayo clínico está evaluando una estrategia de inmunoterapia avanzada basada en células CAR-T diseñadas para atacar tumores cerebrales agresivos mediante una diana molecular específica: EGFRvIII.
El estudio investiga el uso de células CARv3-TEAM-E T en pacientes con glioblastoma (GBM), incluyendo casos recurrentes y algunos recién diagnosticados. La terapia utiliza linfocitos T autólogos modificados genéticamente para reconocer proteínas tumorales asociadas con la mutación EGFRvIII, una alteración vinculada con crecimiento tumoral agresivo y peor pronóstico.
Uno de los elementos más innovadores del protocolo es la vía de administración. Las células CAR-T no se infunden por vía intravenosa tradicional, sino directamente en el sistema nervioso central mediante un reservorio de Ommaya, un dispositivo implantado quirúrgicamente que permite administrar el tratamiento dentro del entorno cerebral.
El protocolo contempla recolección de linfocitos T mediante leucoaféresis, administración previa de rituximab, quimioterapia de linfodepleción y posteriormente la infusión intracraneal de las células CARv3-TEAM-E. Los participantes serán seguidos durante 2 años y, si presentan beneficio clínico y existe producto celular disponible, podrían recibir hasta 5 dosis adicionales.
El ensayo está dividido en 3 grupos principales. El primero incluye pacientes con glioblastoma recurrente y mutación EGFRvIII positiva. El segundo evalúa pacientes recién diagnosticados con EGFRvIII positivo y MGMT no metilado. El tercero incorpora pacientes con recurrencia tumoral que presentan amplificación de EGFR, pero sin mutación EGFRvIII.
Entre los criterios más relevantes del estudio destaca que los participantes deben ser adultos con expectativa de vida mayor de 3 meses y un índice de Karnofsky igual o superior a 60 %. Además, los investigadores excluyeron pacientes con terapias génicas previas, uso anterior de bevacizumab o necesidad inmediata de derivación ventricular.
El objetivo inicial del estudio se centra principalmente en seguridad. Los investigadores medirán la incidencia de eventos adversos graves grado 3-4 y toxicidades limitantes de dosis asociadas con la terapia CAR-T. Además, el protocolo establece que la estrategia será considerada factible si al menos el 60 % de los pacientes logra recibir una infusión del tratamiento.
Como objetivos secundarios, el ensayo también evaluará supervivencia global, supervivencia libre de progresión y tasa de respuesta tumoral utilizando los criterios RANO, ampliamente empleados en neurooncología.
La mutación EGFRvIII ha sido considerada durante años una de las dianas más prometedoras en glioblastoma debido a su papel en proliferación tumoral y resistencia terapéutica. Sin embargo, desarrollar tratamientos efectivos contra esta alteración ha sido especialmente difícil por el microambiente inmunosupresor cerebral y la barrera hematoencefálica.
Las terapias CAR-T han revolucionado algunos cánceres hematológicos, pero su impacto en tumores sólidos sigue siendo limitado. En ese contexto, el glioblastoma representa uno de los escenarios más complejos debido a su heterogeneidad genética, rápida progresión y capacidad de evasión inmune.
Por ello, este ensayo con CARv3-TEAM-E está siendo observado con atención dentro de la neurooncología experimental, ya que podría aportar información clave sobre la viabilidad y seguridad de las terapias CAR-T administradas directamente en tumores cerebrales agresivos.
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