Ciencia descubre cómo el útero “siente” la fuerza para iniciar el parto

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Los sensores PIEZO1 y PIEZO2 permiten que el útero detecte la presión y coordine las contracciones durante el parto.

Un nuevo estudio del Scripps Research Institute, publicado en Science el 13 de noviembre de 2025, revela por primera vez cómo el útero detecta fuerzas físicas, como el estiramiento y la presión que ocurren durante el embarazo, para desencadenar y coordinar las contracciones del parto. Estos hallazgos podrían transformar la comprensión médica de complicaciones como el parto detenido y el parto prematuro.

Durante el embarazo, el útero se expande de manera extraordinaria y esas fuerzas aumentan al máximo durante el parto. Aunque se sabe que hormonas como la oxitocina y la progesterona son claves en este proceso, los científicos sospechaban que existía un componente físico adicional.

El equipo liderado por Ardem Patapoutian, Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2021, demostró que el útero utiliza sensores de presión formados por las proteínas PIEZO1 y PIEZO2 para interpretar esas fuerzas y traducirlas en contracciones rítmicas. “Nuestro estudio muestra que el cuerpo depende de sensores de presión especializados para convertir estas señales en actividad muscular coordinada”, explicó Patapoutian.

PIEZO1 y PIEZO2: dos sensores, dos roles esenciales

Los investigadores descubrieron que estas proteínas cumplen funciones complementarias:

  • PIEZO1, presente en el músculo liso uterino, detecta la presión conforme aumentan las contracciones.
  • PIEZO2, localizado en las fibras sensoriales del cuello uterino y la vagina, responde al estiramiento provocado por el feto descendente y potencia las contracciones mediante un reflejo neural.

Ambos mecanismos actúan como un sistema dual que asegura que el parto continúe incluso si uno de los sensores se ve comprometido.

En experimentos con ratones, el equipo eliminó selectivamente cada una de estas proteínas en el útero y en los nervios sensoriales. Con sensores implantados, registraron la fuerza de las contracciones durante el parto natural.

Los ratones que carecían de ambas proteínas tuvieron:

  • Contracciones más débiles
  • Menor presión uterina
  • Partos retardados

Esto demostró que los sensores basados en músculo y los basados en nervios trabajan de manera cooperativa.

La clave para la coordinación

El estudio reveló además que la actividad de los canales PIEZO regula la expresión de conexina 43, una proteína que forma “uniones tipo gap” entre células musculares y permite que se contraigan al unísono.

Cuando los sensores PIEZO se bloquean, disminuye la conexina 43 y se pierde la sincronía en las contracciones. “Conexina 43 es el cableado que permite que todas las células musculares actúen juntas”, señaló la primera autora Yunxiao Zhang. “Si esa conexión falla, las contracciones pierden fuerza”.

Muestras de tejido uterino humano mostraron patrones de expresión similares, lo que sugiere que este mecanismo opera también en las personas. Esto podría explicar fenómenos clínicos como:

  • contracciones débiles o irregulares
  • trabajos de parto prolongados
  • la relación entre anestesia epidural profunda y retraso en el parto

“Cuando bloqueamos completamente los nervios sensoriales, como ocurre con una epidural alta, el trabajo de parto puede prolongarse”, indicó Zhang. “Nuestros datos reflejan exactamente ese fenómeno”.

¿Cómo podría transformar la atención obstétrica?

Los hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias de manejo del trabajo de parto:

  • Futuros inhibidores de PIEZO1 podrían ayudar a frenar contracciones en mujeres con riesgo de parto prematuro.
  • Activadores de PIEZO2 podrían fortalecer contracciones en casos de trabajo de parto detenido.
  • Se podrían diseñar métodos de analgesia que alivien el dolor sin afectar la retroalimentación sensorial necesaria para mantener las contracciones.

Aunque estas aplicaciones aún están lejos, representan un campo emergente con alto potencial.

El equipo también investiga cómo los canales PIEZO interactúan con hormonas clave. La progesterona que mantiene al útero relajado durante la gestación,  puede suprimir la expresión de conexina 43 incluso cuando PIEZO está activo, evitando contracciones prematuras. Cerca del término del embarazo, la caída de progesterona permitiría que las señales impulsadas por PIEZO contribuyan a iniciar el trabajo de parto.

Este estudio demuestra que la capacidad del cuerpo para detectar la fuerza no solo sirve para el tacto o el equilibrio. También es esencial para uno de los procesos biológicos más complejos y coordinados: el nacimiento.

“El parto es un proceso en el que la coordinación lo es todo”, concluyó Patapoutian. “Ahora estamos entendiendo cómo el útero actúa como un músculo y a la vez como un metrónomo para mantener el ritmo del trabajo de parto”.

Fuente original aquí

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