Concienciación sobre el cáncer: la importancia de hablar con tu médico

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Autora: Dra. Ana Sala, psicóloga especializada en oncología conductual

A menudo pensamos en la concienciación sobre el cáncer como campañas educativas y estadísticas. Pero una de las herramientas más poderosas y tal vez subestimada, para cuidar tu salud es algo mucho más cotidiano: hablar abiertamente con tu médico y atreverte a preguntar.

En Puerto Rico, el cáncer sigue siendo un reto importante de salud pública, con aproximadamente 14,168 casos nuevos reportados en 2020. Frente a esta realidad, la comunicación efectiva entre paciente y médico es una pieza clave de la prevención, la detección temprana y el tratamiento.

Escuchar tu cuerpo es importante

Muchas personas ignoran cambios en su salud porque asumen: “no es nada, seguro es estrés”, “se me va a pasar” o “no quiero ser exagerada”. Incluso, a veces, no se saca una cita médica por falta de tiempo. Sin caer en alarmismo, vale la pena tomar en serio los cambios persistentes, como por ejemplo: sangrado inusual, dolor que no cede, cambios intestinales, fatiga marcada, pérdida de peso sin explicación, bultos, falta de aire o síntomas que aparecen “de la nada”.

La clave es esta: si lo notas, regístralo y coméntalo con un profesional de la salud. Llevar una nota en el celular con la fecha, intensidad y factores que lo empeoran o alivian puede ayudarte a explicarlo mejor durante la consulta.

El miedo antes de una cita es común

Las citas médicas pueden provocar ansiedad: incertidumbre por los resultados, temor a malas noticias o sentirse abrumado por información compleja. Ese estrés “pre-cita” puede bloquear la memoria, nublar el pensamiento y hacer que una persona se quede callada justo cuando más necesita preguntar.

Abordar ese miedo es crucial, especialmente en sobrevivientes de cáncer que han tenido experiencias difíciles con procedimientos y tratamientos.

Algunas estrategias sencillas incluyen: escribir las preguntas antes de la cita, llevar a alguien de confianza, pedir explicaciones paso a paso (“¿me lo puede resumir en tres puntos?”), tomar notas durante la consulta y resumir lo entendido: “Para asegurarme de que entendí, lo que escuché fue…”.
Si te sientes sobrepasado, dilo: “Estoy nervioso, ¿podemos ir más despacio?”. Eso también es autocuidado.

Preguntar no significa desconfiar; significa participar

La atención de calidad es bidireccional: tu médico aporta el conocimiento clínico, y tú aportas tus síntomas, tu historia y tus prioridades. Por eso, es fundamental hablar de manera clara y honesta con tu equipo de salud. Cuéntales cómo te has sentido y qué te preocupa.

Una conversación que puede cambiar tu historia

Muchos diagnósticos se detectan tarde no porque la persona “no se cuidó”, sino porque se desconocían detalles clave, como cuándo realizar pruebas, qué se recomienda según la edad, el historial familiar y los factores de riesgo, o qué cambios físicos ameritan evaluación médica.

Por eso, en tu próxima visita, considera hacer preguntas directas como:

  • “Según mi edad e historial, ¿qué cernimientos me corresponden y cada cuánto?”
  • “¿Debo comenzar antes por mi historial familiar?”
  • “¿A qué señales o síntomas debo prestar atención entre visitas?”
  • “Si presento estos síntomas, ¿qué pruebas son las más indicadas?”

La concienciación sobre el cáncer vive en decisiones pequeñas: escuchar tu cuerpo, preguntar y pedir apoyo. Porque una conversación clara y a tiempo puede abrir la puerta a la prevención, la detección temprana y mejores resultados.

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