El conocimiento como herramienta de calma: La historia de Amarilis Ríos Rosa

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Amarilis Ríos Rosa, sobreviviente de leucemia mieloide aguda. Foto de PHL.

Amarilis Ríos Rosa es artista musical y ha pasado gran parte de su vida viajando por el mundo acompañada de grandes artistas. Tras la pandemia, ese periodo que detuvo al planeta y congeló escenarios, retomó su rutina de vuelos y presentaciones. Sin embargo, en 2021, durante uno de esos viajes, su cuerpo comenzó a enviar señales que no podía ignorar.

Cansancio extremo, sangrado nasal inesperado, inflamación de encías y pequeñas manchitas rojas en la piel. Síntomas que ella atribuyó inicialmente a un dengue hemorrágico o a los efectos del avión. Pero la alarma se encendió cuando decidió hacerse laboratorios: plaquetas en niveles críticamente bajos y glóbulos blancos elevados.

Lo que parecía un cuadro viral terminó siendo un diagnóstico devastador confirmado por biopsia: leucemia mieloide aguda (LMA), un cáncer agresivo de la sangre y la médula ósea que requiere atención médica inmediata.

El impacto del diagnóstico: “No era solo yo, era mi entorno”

Amarilis recuerda ese momento como complejo y profundo. “No solamente tiene que ver conmigo”, explica. “Tiene que ver con ver a tu familia y amistades recibir la noticia”.

Aun así, ella mantuvo una visión clara: el conocimiento como herramienta de calma. Su amigo cercano, el percusionista Paoli Mejías, investigó la enfermedad y se convirtió en su guía para comprender qué pasaba en su cuerpo. Esa información se transformó en su ancla emocional. “Cuando tú estudias la enfermedad y entiendes cómo funciona el tratamiento, hay una tranquilidad”, afirma. Para Amarilis, la palabra cáncer es aterradora, pero entender cada fase del proceso le dio poder sobre el miedo.

Aunque Amarilis describe su actitud como realista y centrada, reconoce que el desafío emocional de un diagnóstico oncológico requiere acompañamiento especializado. En su caso, contó con psicólogo y psiquiatra desde el principio.

Los tratamientos, especialmente la quimioterapia, pueden alterar el estado de ánimo y generar pensamientos difíciles de manejar. “A veces tu cerebro recibe químicos que provocan cosas que no puedes controlar”, explica. Por eso, mantenerse alerta y acompañada profesionalmente fue vital.

Después del trasplante

Superar la quimioterapia y el trasplante no significó el final del reto. Después llegó otra batalla: la emocional. Amarilis sufrió rechazo del trasplante y necesitó medicamentos como la prednisona, conocidos por alterar el estado de ánimo.

Las herramientas que antes funcionaban: respiración, terapia y conversaciones ya no eran suficientes. La ansiedad llegó a niveles que escapaban de su control. Fue entonces cuando comprendió que los traumas del proceso estaban emergiendo, y que necesitaba apoyo psiquiátrico adicional. 

“Sí necesité medicamentos para poder manejar la ansiedad en exceso que tenía”, afirma con honestidad.

Hoy, Amarilis continúa trabajando en su recuperación emocional. Su historia es testimonio de la importancia de escuchar el cuerpo, buscar ayuda y entender que la salud mental es parte fundamental del tratamiento contra el cáncer.

Su mensaje es claro: informarse, acompañarse y pedir apoyo no es señal de debilidad, sino un acto de fortaleza.

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