El primer Microbiome Symposium of Puerto Rico and the Caribbean marcó un hito para la región al reunir a líderes e investigadores en torno a una pregunta clave: cómo el microbioma está transformando la comprensión de la salud y la enfermedad. Este encuentro, impulsado por el Puerto Rico Center for Microbiome Sciences, no solo consolidó capacidades científicas locales, sino que posicionó al Caribe en una conversación global donde históricamente ha estado subrepresentado.
“Tenemos más genes de bacterias en nuestros genomas humanos que los mismos genes que nos hacen Homo sapiens. Eso cambia completamente cómo debemos entender la salud y la enfermedad”, advierte la Dra. Filipa Godoy-Vitorino, especialista en ecología microbiana y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.
Este planteamiento no es menor. Implica que la biología humana no puede entenderse sin considerar el ecosistema microbiano que habita en el cuerpo, lo que redefine conceptos clásicos de fisiología, inmunidad y enfermedad. En este contexto, Puerto Rico comienza a posicionarse en una nueva frontera científica con el desarrollo del primer centro de investigación en microbioma del Caribe, enfocado en generar evidencia propia en una región históricamente subrepresentada.
El ser humano como ecosistema
“Hay que entender que el ser humano no está aislado. Estamos colonizados por bacterias afuera y adentro del cuerpo, y estas tienen un rol inmunológico y fisiológico importantísimo”, explica la Dra. Filipa.
Este enfoque rompe con la visión tradicional del cuerpo como una estructura independiente. El microbioma participa activamente en funciones esenciales como la regulación del sistema inmune, el metabolismo y los procesos inflamatorios, lo que lo convierte en un componente estructural de la salud.
Además, su influencia no se limita al interior del organismo. “No solamente están en nuestros cuerpos. Están en el ambiente, en los animales, en la dieta que consumimos”, agrega la microbióloga.
Este concepto se alinea con el enfoque de One Health. La salud humana está directamente conectada con el entorno, lo que implica que factores ambientales y sociales también moldean el microbioma y, por tanto, el riesgo de enfermedad.
Menos diversidad microbiana, más enfermedad
“Cuando comparamos poblaciones más industrializadas con otras menos urbanizadas, está clarísimo que las primeras tienen menos diversidad microbiana y una mayor prevalencia de enfermedades relacionadas al sistema inmune”, señala la Dra. Godoy-Vitorino.
Este hallazgo ha sido consistente en múltiples estudios. La pérdida de biodiversidad microbiana se asocia con un aumento de enfermedades crónicas, particularmente aquellas mediadas por el sistema inmune. “Diabetes tipo 1, Crohn, obesidad, asma… todo esto son enfermedades crónicas que están asociadas a la desaparición de bacterias”, detalla la especialista.
Más allá de la genética, el entorno moderno, marcado por dietas ultraprocesadas, menor contacto con la naturaleza y uso frecuente de antibióticos, está modificando profundamente la ecología microbiana humana, con consecuencias clínicas cada vez más evidentes.
Un cambio de paradigma en la medicina
“Los antibióticos no curan todo”, advierte la Dra. Godoy-Vitorino, en una frase que resume el cambio de enfoque que comienza a consolidarse en la práctica médica. Durante décadas, el tratamiento de enfermedades infecciosas y crónicas ha estado centrado en eliminar microorganismos. Sin embargo, la evidencia actual apunta a que el equilibrio del microbioma es tan importante como su control, lo que obliga a replantear estrategias terapéuticas.
“Hay que aprender de la ecología microbiana. Hay que entender qué está pasando con esas bacterias para poder tener una visión más innovadora y traer soluciones”, afirma la especialista. Este cambio no es solo conceptual, marca el inicio de una medicina más integradora, donde el paciente deja de ser visto como un sistema aislado y pasa a entenderse como un ecosistema dinámico, influenciado por múltiples factores internos y externos.
En ese escenario, el avance de la investigación en microbioma en Puerto Rico no solo amplía el conocimiento científico, sino que abre la puerta a nuevas formas de entender, prevenir y tratar la enfermedad desde una perspectiva más precisa y contextualizada.









