El tratamiento oral muestra eficacia comparable para la agitación en los servicios de urgencias

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Los resultados apuntan a que replantear el manejo de la agitación en urgencias —con un mayor énfasis en intervenciones menos invasivas— podría mejorar la práctica clínica sin comprometer la rapidez ni la seguridad del tratamiento.

Durante años, la agitación en los servicios de urgencias se ha manejado principalmente con medicación intramuscular, una estrategia rápida pero no exenta de riesgos clínicos, tensiones con los pacientes y situaciones de violencia para el personal sanitario. Un nuevo estudio sugiere que este enfoque podría no ser siempre necesario.

Un trabajo publicado en JAMA Network Open muestra que el uso de medicación oral como tratamiento inicial para la agitación en el departamento de emergencias puede ser tan efectivo y seguro como las inyecciones intramusculares. El estudio analizó más de 460 000 atenciones en un centro urbano de trauma de nivel 1 en Estados Unidos, evaluando el impacto de una intervención destinada a priorizar la vía oral cuando fuera clínicamente posible.

Antes de la intervención, sólo el 7,2 % de los pacientes recibía sedación oral como primera línea. Tras la implementación del nuevo enfoque, esa proporción aumentó al 31,4 %. Durante el período de aplicación activa, más de la mitad de los pacientes a quienes se les ofreció medicación oral la aceptaron, lo que sugiere que esta alternativa es viable incluso en contextos de alta complejidad asistencial.

Uno de los hallazgos clave fue que el tiempo necesario para alcanzar una sedación adecuada no difirió de forma significativa entre la vía oral y la intramuscular. La diferencia mediana fue de apenas un minuto, sin variaciones relevantes en la necesidad de medicación de rescate ni en la frecuencia de eventos adversos. Tampoco se observaron diferencias significativas en la seguridad entre ambas estrategias.

La mayoría de los episodios de agitación analizados estuvieron relacionados con intoxicación por alcohol u otras sustancias, un escenario frecuente en los servicios de urgencias. Aunque los autores señalan que los resultados podrían no ser extrapolables a todos los contextos clínicos, los datos respaldan las recomendaciones actuales que proponen priorizar la medicación oral como primera opción siempre que la situación lo permita.l

Además de su eficacia clínica, los investigadores destacan un beneficio adicional: durante el uso de medicación oral se registraron menos incidentes violentos contra el personal sanitario, un aspecto relevante en un entorno donde la seguridad de profesionales y pacientes es una preocupación creciente.

En conjunto, los resultados apuntan a que replantear el manejo de la agitación en urgencias —con un mayor énfasis en intervenciones menos invasivas— podría mejorar la práctica clínica sin comprometer la rapidez ni la seguridad del tratamiento.

FUENTE: AQUÍ 

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