Emergen nuevas estrategias biológicas para frenar la progresión de la degeneración macular

original web
«Las terapias actuales para la DMAE seca tienen una eficacia limitada para detener la progresión de la atrofia geográfica (AG), lo que subraya la necesidad de enfoques innovadores»

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) continúa siendo una de las principales causas de pérdida de visión irreversible en adultos mayores a nivel mundial. Sin embargo, el panorama terapéutico está atravesando una transformación significativa gracias al desarrollo de nuevas estrategias que buscan modificar el curso de la enfermedad tanto en su forma seca como húmeda.

En el caso de la DMAE seca, históricamente considerada una condición sin opciones terapéuticas efectivas, los avances recientes marcan un punto de inflexión. Como señalan Huang y sus colegas, «las terapias actuales para la DMAE seca tienen una eficacia limitada para detener la progresión de la atrofia geográfica (AG), lo que subraya la necesidad de enfoques innovadores».

Uno de los hitos más relevantes ha sido la aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) de dos fármacos dirigidos al sistema del complemento: pegcetacoplan y avacincaptad pegol. Pegcetacoplan, un inhibidor de C3, logró reducir el crecimiento de las lesiones de atrofia geográfica entre un 19 % y un 22 % en ensayos clínicos, mientras que avacincaptad pegol, inhibidor de C5, mostró una reducción cercana al 35 %. Ambas terapias abordan el componente inflamatorio de la enfermedad, ofreciendo una nueva alternativa para pacientes que hasta ahora contaban con opciones muy limitadas.

En la DMAE húmeda, las terapias anti-VEGF continúan siendo el estándar de tratamiento, aunque también están evolucionando. Un ejemplo es faricimab, un anticuerpo específico que actúa sobre el VEGF y la angiopoyetina-2, permitiendo intervalos de dosificación de hasta 16 semanas. Esta característica podría reducir significativamente la carga de inyecciones intravítreas para los pacientes. En esta misma línea, Gao y colaboradores destacan que «combinar la inhibición del complemento con la terapia anti-VEGF tiene un potencial significativo», como lo demuestra el fármaco de doble diana IBI302, actualmente en ensayos clínicos de fase III.

Más allá de los tratamientos farmacológicos tradicionales, han surgido enfoques innovadores que amplían el espectro terapéutico. La fotobiomodulación (PBM), una intervención no invasiva, mostró mejoras en la agudeza visual en pacientes con DMAE seca, con un aumento promedio de 2,4 letras en el ensayo LIGHTSITE III. Asimismo, la terapia génica, como RGX-314, y los tratamientos basados en células madre están generando expectativas, aunque por ahora permanecen en fases experimentales.

Estos avances no solo optimizan las opciones existentes, sino que también desafían los paradigmas clásicos del tratamiento oftalmológico. El paso de inyecciones mensuales a terapias de acción prolongada podría modificar de manera sustancial la experiencia del paciente. No obstante, los expertos subrayan la importancia de mantener una visión equilibrada, especialmente ante eventos adversos reportados, como los casos de vasculitis retiniana asociados al uso de pegcetacoplan.

En conjunto, el campo del tratamiento de la DMAE avanza hacia un enfoque más preciso y personalizado. La combinación de nuevas dianas terapéuticas, sistemas de administración innovadores y estrategias combinadas podría redefinir el pronóstico visual de millones de personas en los próximos años, a medida que la evidencia clínica continúe consolidándose.Nota original: AQUÍ

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email