En los últimos años, los medicamentos para la obesidad han ganado gran atención debido a su capacidad para mejorar el control del apetito y favorecer la pérdida de peso.
Sin embargo, estos tratamientos no son completamente nuevos. Según explica la Dra. Margarita Ramírez, endocrinóloga, el desarrollo de estos fármacos comenzó hace más de dos décadas, a partir del descubrimiento de hormonas intestinales que participan en la regulación del metabolismo. “Las inyecciones que conocemos ahora no son realmente tan nuevas. La primera se aprobó en 2004. Lo que ha ocurrido es que en los últimos años hemos desarrollado versiones más avanzadas”, señala.
El papel del GLP-1 en la saciedad
Uno de los descubrimientos más relevantes ha sido la hormona GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), producida en el intestino.
Esta hormona actúa en diferentes niveles del organismo, especialmente en el cerebro y el sistema digestivo. “El GLP-1 actúa en los centros de saciedad, haciendo que la persona se sienta satisfecha con menos comida”, explica la especialista.
Además, esta hormona retrasa el vaciamiento gástrico, lo que prolonga la sensación de llenura después de comer. “Al hacer más lenta la digestión, la comida permanece más tiempo en el estómago y la persona siente saciedad con porciones más pequeñas”, añade.
El GLP-1 también contribuye a mejorar la secreción de insulina y a reducir la resistencia a la insulina, un problema frecuente en la obesidad.
Nuevos medicamentos y terapias combinadas
Los medicamentos actuales han evolucionado para actuar sobre diferentes receptores hormonales.
Uno de los fármacos más conocidos es el semaglutide, que actúa sobre el receptor de GLP-1. Sin embargo, tratamientos más recientes, como el tirzepatide, actúan sobre dos receptores hormonales. “El tirzepatide actúa tanto sobre el receptor de GLP-1 como sobre el de GIP. Esto puede generar una mayor pérdida de peso y en algunos casos mejor tolerancia al tratamiento”, explica la endocrinóloga.
Además, la investigación continúa avanzando y se espera que en los próximos años se desarrollen medicamentos que actúen sobre múltiples vías metabólicas. “Hay otros medicamentos en desarrollo que activarán diferentes receptores al mismo tiempo, lo que podría aumentar el efecto sobre la pérdida de peso”, señala.
¿Por qué ocurre la recurrencia del peso?
Uno de los fenómenos más conocidos después de perder peso es la recurrencia del peso. Sin embargo, la Dra. Ramírez explica que en realidad se trata de un mecanismo fisiológico del organismo.
Cuando el cuerpo pierde peso, puede interpretar esta situación como una posible escasez de alimentos y activar mecanismos de conservación de energía. “El organismo interpreta que puede haber una falta de comida y trata de almacenar energía. Por eso disminuye el gasto calórico”, explica. Esto puede hacer que la pérdida de peso se detenga o que resulte más difícil continuar bajando, e incluso favorecer la recuperación del peso perdido.
La importancia de preservar la masa muscular
Durante la pérdida de peso no solo se reduce la grasa corporal, sino también la masa muscular, lo que puede tener consecuencias metabólicas importantes.
La masa muscular es uno de los principales determinantes del gasto energético, por lo que su reducción puede disminuir el metabolismo. “Cuando se pierde masa muscular también disminuye el gasto energético. Por eso es importante preservar el músculo durante el proceso de pérdida de peso”, señala la especialista.
En el futuro, algunos tratamientos podrían enfocarse específicamente en proteger la masa muscular durante los tratamientos para la obesidad.
Un nuevo enfoque médico para una enfermedad crónica
El aumento global de la obesidad ha llevado a que el rol del endocrinólogo sea cada vez más relevante en el manejo de esta enfermedad.
Hoy se promueve un enfoque integral que reconozca la complejidad de esta condición y evite los prejuicios hacia los pacientes. “Estamos enseñando a las nuevas generaciones de endocrinólogos a ver la obesidad como una enfermedad crónica con múltiples causas, no como una falta de voluntad”, afirma la Dra. Ramírez.
Aunque cambiar la percepción social sobre la obesidad puede tomar tiempo, la especialista considera que la educación médica y científica está contribuyendo a transformar la forma en que se entiende y se trata esta condición.









