Ignorar síntomas tempranos de herpes zóster reduce tratamiento antiviral efectivo

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El virus de la varicela puede permanecer oculto en los nervios durante décadas y reactivarse años después como herpes zóster.

El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, suele manifestarse como una franja de ampollas dolorosas en un lado del cuerpo. Sin embargo, la enfermedad puede comenzar varios días antes de que exista una lesión visible y, en ocasiones poco frecuentes, desarrollarse sin producir sarpullido.

Qué es el herpes zóster y por qué reaparece con el virus de la varicela

El herpes zóster puede causar dolor, ardor, hormigueo o sensibilidad previa a las ampollas. Muchas personas desconocen estas señales, confunden el cuadro y no saben que puede recidivar tras la vacunación. Esto puede retrasar la consulta y el inicio de tratamiento antiviral. En EE. UU., una de cada tres personas desarrollará herpes zóster en su vida. No es por una nueva exposición, sino por la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece en los ganglios nerviosos tras la varicela. Años o décadas después, puede reactivarse, causando inflamación, dolor y lesiones en la zona afectada. El riesgo aumenta con la edad y disminuye la inmunidad celular, también aumenta en personas inmunosuprimidas por enfermedades, trasplantes, cáncer o tratamientos. Sin embargo, también puede ocurrir en adultos jóvenes y personas sin problemas inmunitarios.

Síntomas iniciales del herpes zóster antes de la erupción

El sarpullido no siempre es la primera manifestación. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que el dolor, la picazón o el hormigueo pueden comenzar varios días antes de que aparezcan las ampollas. Entre las señales tempranas se encuentran:

  • Dolor ardiente, punzante o similar a una descarga eléctrica.
  • Hormigueo, picazón o entumecimiento en una zona específica.
  • Sensibilidad extrema al tacto o molestia provocada por la ropa.
  • Dolor localizado en un solo lado del torso, la espalda o el rostro.
  • Cansancio, fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o malestar general.

Por aparecer antes de las lesiones, el dolor puede confundirse con una contractura muscular, un problema de columna, una afección dental o una enfermedad de algún órgano interno. 

Un estudio revela por qué los pacientes confunden las primeras señales

La investigación en el British Journal of General Practice, liderada por Sophie Rees y colegas, entrevistó a 29 personas de 50 a 89 años en atención primaria en Inglaterra. Los participantes del ensayo ATHENA evalúan si la amitriptilina en dosis bajas previene la neuralgia posherpética. Aunque muchos conocían el herpes zóster, su conocimiento previo al diagnóstico era limitado. No reconocieron molestias previas, desconocían que podía repetirse y creían que la vacunación eliminaba el riesgo. Las campañas ayudaron a identificar lesiones, pero algunos no relacionaron el sarpullido con el herpes zóster. La enfermedad afectó sueño, ánimo, trabajo y actividades sociales.

“El herpes zóster es más que una erupción”, destacó Rees al explicar que el dolor y las limitaciones cotidianas pueden producir un impacto físico y emocional considerable.

La erupción suele presentarse posteriormente como una franja de ampollas en uno o dos dermatomas contiguos. Habitualmente afecta un solo lado del cuerpo y no cruza la línea media.

Tratamiento antiviral del herpes zóster: por qué consultar temprano

El reconocimiento temprano es importante porque medicamentos antivirales como aciclovir, valaciclovir o famciclovir pueden disminuir la duración y la intensidad del cuadro cuando se administran oportunamente. Una revisión clínica elaborada por Delwyn Zhi Jie Lim et al, recomienda iniciar los antivirales preferiblemente dentro de las primeras 72 horas del comienzo del herpes zóster. La decisión sobre el medicamento, la dosis y la duración debe tomarla un profesional de la salud.

Vacuna contra el herpes zóster para adultos en Puerto Rico

La vacunación reduce el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones, pero ninguna vacuna garantiza una protección absoluta. Las recomendaciones vigentes de los CDC indican dos dosis de la vacuna recombinante Shingrix para todos los adultos de 50 años o más. También se recomiendan dos dosis a partir de los 19 años para personas inmunodeficientes o inmunosuprimidas por enfermedad o tratamiento.

Más allá de la erupción: señales ocultas y complicaciones del herpes zóster

El herpes zóster puede reactivarse sin causar las ampollas características, una presentación llamada zóster sine herpete que puede provocar dolor nervioso, parálisis facial o síntomas del síndrome de Ramsay Hunt, dificultando su diagnóstico. Aunque un estudio con 77,310 adultos encontró que niveles elevados de estrés percibido se asociaban con mayor riesgo, esto no significa que el estrés sea una causa directa ni que la persona sea responsable de la enfermedad. Entre sus complicaciones destaca la neuralgia posherpética, que afecta entre el 10 % y el 18 % de los pacientes y puede persistir durante meses o años; además, si compromete los nervios faciales, puede ocasionar problemas visuales o auditivos y, con menor frecuencia, infecciones bacterianas, neumonía o encefalitis.

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