General Mills anunció que todos sus cereales vendidos en Estados Unidos ya están libres de colorantes artificiales certificados, una medida que alcanza productos tan reconocidos como Lucky Charms y Trix. Para conservar sus colores característicos, la compañía ha recurrido a ingredientes procedentes de frutas, vegetales y especias como la cúrcuma y el pimentón.
El cambio representa un nuevo paso en la reformulación de productos ultraprocesados y ocurre mientras los colorantes alimentarios sintéticos se encuentran bajo una creciente atención regulatoria. Según la compañía, aproximadamente el 90% de su portafolio minorista en Estados Unidos ya no contiene estos colorantes, mientras que la transición del resto de sus productos está prevista para completarse a finales de 2027.
El debate sobre estos ingredientes se ha intensificado especialmente por su posible relación con alteraciones neuroconductuales en algunos niños, incluyendo síntomas de hiperactividad y problemas de atención. Sin embargo, la evidencia científica continúa siendo objeto de discusión. La FDA sostiene que la mayoría de los niños no experimenta efectos adversos al consumir alimentos que contienen colorantes autorizados, aunque reconoce que algunos podrían presentar sensibilidad a determinadas sustancias.
La presión sobre la industria también ha aumentado desde el ámbito regulatorio. En enero de 2025, la FDA revocó la autorización del Rojo No. 3, un colorante sintético utilizado en algunos alimentos y medicamentos ingeridos. La decisión se basó en disposiciones legales aplicables a sustancias que han demostrado inducir cáncer en animales, aunque la propia agencia señaló que no existe evidencia de que este colorante cause cáncer en humanos en los niveles habituales de exposición.
Además, las autoridades sanitarias estadounidenses han impulsado una estrategia más amplia para reducir progresivamente el uso de varios colorantes sintéticos derivados del petróleo en el suministro alimentario.
La decisión de General Mills refleja, por tanto, un cambio que va más allá de la apariencia de un cereal. La reformulación de alimentos se ha convertido en un punto de encuentro entre las demandas de los consumidores, la evolución de la evidencia científica y la presión regulatoria sobre la industria alimentaria.
Sin embargo, los especialistas advierten que la eliminación de un colorante artificial no convierte automáticamente un alimento en nutricionalmente saludable. El perfil global del producto —incluyendo su contenido de azúcares, fibra, grasas y otros nutrientes— sigue siendo fundamental para evaluar su impacto dentro de una alimentación equilibrada.
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