Las personas con enfermedad celíaca suelen vivir con una vigilancia constante frente a cualquier posible exposición al gluten. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que los besos podrían no representar un riesgo importante de contaminación, incluso cuando la otra persona ha consumido alimentos con gluten recientemente.
El estudio, publicado en la revista Gastroenterology, analizó la posibilidad de transferencia de gluten a través de besos entre parejas en las que uno de los integrantes tenía enfermedad celíaca y el otro no. Los investigadores concluyeron que, aunque sí puede existir transferencia, las cantidades suelen ser muy pequeñas y, en la mayoría de los casos, se mantienen dentro de niveles considerados seguros.
La mayoría de las muestras permaneció dentro de niveles seguros
Para la investigación se reclutaron 10 parejas. En el protocolo del estudio, la persona sin enfermedad celíaca consumía 10 galletas saladas que contenían aproximadamente 590 mg de gluten, y posteriormente besaba a su pareja durante un minuto.
Los investigadores probaron dos escenarios distintos: uno en el que la pareja esperaba cinco minutos antes del beso y otro en el que la persona que había ingerido gluten tomaba además cuatro onzas de agua inmediatamente antes del contacto.
Posteriormente, se analizaron muestras de saliva y pruebas urinarias para detectar péptidos inmunogénicos del gluten. Los resultados mostraron que solo 2 de las 20 exposiciones superaron el umbral de 20 partes por millón (ppm), considerado el límite de seguridad utilizado por la FDA para etiquetar productos libres de gluten.
Además, ningún caso superó ese límite cuando la persona que había ingerido gluten bebió agua antes del beso. Incluso, el 60 % de las muestras de saliva no mostró gluten detectable tras tomar agua.
La Dra. Anne R. Lee, investigadora del Centro de Enfermedad Celíaca de la Universidad de Columbia, explicó que muchas personas con enfermedad celíaca desarrollan una fuerte ansiedad alrededor de la exposición accidental al gluten.
Según estudios previos realizados por el mismo grupo, cerca del 68 % de las personas encuestadas afirmó que la enfermedad había afectado de forma moderada o importante su vida romántica, mientras que un 39 % manifestó temor a besar a su pareja por el riesgo de transferencia de gluten.
Los investigadores señalaron además que en internet circulan múltiples recomendaciones sin respaldo científico sobre cómo evitar exposición al gluten al besar a otra persona, incluyendo medidas extremas como cepillarse los dientes, usar enjuague bucal o incluso ducharse antes de un beso.
Buscan reducir el miedo y mejorar la calidad de vida
Aunque los autores reconocen que se trata de una muestra pequeña, consideran que los hallazgos pueden ayudar a tranquilizar a las personas con enfermedad celíaca y disminuir la ansiedad asociada a las relaciones personales e íntimas. “El objetivo es que las personas con enfermedad celíaca puedan vivir de la forma más normal posible y preservar su calidad de vida y sus relaciones”, concluyeron los investigadores.









