«Como son condiciones crónicas, no son enfermedades que se van a curar con una sola aplicación«. Con este mensaje, el dermatólogo Dr. Rogelio Mercado enfatizó que uno de los mayores retos en el manejo de enfermedades inflamatorias como la psoriasis, la dermatitis atópica o el eczema no es únicamente elegir el tratamiento adecuado, sino lograr que el paciente mantenga la adherencia durante el tiempo indicado.
El especialista explicó que “muchas de las terapias actuales requieren varias semanas antes de mostrar resultados visibles”, por lo que interrumpir el tratamiento de manera prematura puede favorecer recaídas, exacerbar la enfermedad e incluso disminuir la respuesta futura al medicamento.
El abandono del tratamiento sigue siendo un desafío
A pesar de los avances terapéuticos, numerosos pacientes suspenden el tratamiento antes de tiempo. En algunos casos ocurre por olvido o cansancio; en otros, porque experimentan mejoría y asumen erróneamente que la enfermedad ya desapareció.
«Muchos llevan años con su condición y se cansan de la rutina. Otros, como ven mejoría, piensan que ya se curó la condición y no es necesario volver a usar el tratamiento», explicó el especialista.
El dermatólogo recordó que estas enfermedades tienen un origen inmunológico y requieren un control continuo. “Cuando el tratamiento se interrumpe, el sistema inmunológico vuelve a activarse y la enfermedad puede reaparecer con mayor intensidad”, explicó.
Crear rutinas favorece la adherencia
Para mejorar el cumplimiento terapéutico, el especialista recomienda “integrar la administración del medicamento a actividades cotidianas, como el baño o el cepillado de dientes, además de utilizar calendarios o recordatorios cuando se trata de medicamentos inyectables”.

También señaló que algunas farmacéuticas y farmacias especializadas cuentan con programas que envían avisos cuando corresponde aplicar una nueva dosis, lo que facilita mantener el esquema terapéutico.
El dermatólogo añadió que “mientras más complejo sea el régimen de tratamiento, mayor suele ser el riesgo de que el paciente abandone la terapia”, por lo que adaptar el tratamiento a la rutina diaria resulta clave para mejorar la adherencia.
Además de administrar correctamente los medicamentos, el especialista subrayó que «es importante seguir las instrucciones, asistir a las citas de seguimiento y realizarse las pruebas que el dermatólogo recomiende. Trabajando en equipo, el paciente puede tener una calidad de vida normal», concluyó.









