Un análisis de casi 6,000 recién nacidos reveló que la susceptibilidad genética a trastornos del neurodesarrollo, como la esquizofrenia, el autismo y el TDAH, deja una firma epigenética detectable desde el nacimiento. El estudio, publicado en Biological Psychiatry (Elsevier), encontró diferencias medibles en los patrones de metilación del ADN (DNAm) en la sangre del cordón umbilical, particularmente marcadas en el caso del riesgo genético de esquizofrenia.
Los hallazgos aportan nueva evidencia sobre cómo las bases biológicas de estos trastornos pueden estar presentes desde etapas muy tempranas del desarrollo, incluso antes de que el cerebro termine de formarse en el útero.
Los trastornos del neurodesarrollo tienen una fuerte influencia genética. Sin embargo, los mecanismos biológicos que vinculan esa predisposición con cambios cerebrales tempranos aún no están completamente comprendidos.
En este contexto, el equipo investigador se enfocó en la metilación del ADN, un marcador epigenético que puede activar o desactivar genes sin alterar su secuencia. Este proceso ayuda al organismo a regular la actividad genética en respuesta a factores biológicos y ambientales.
“Examinamos si la susceptibilidad genética a estas condiciones ya se relaciona con diferencias en los patrones de DNAm al nacer, mucho antes de que aparezcan los síntomas”, explicó Charlotte A.M. Cecil, PhD, coinvestigadora principal del estudio en el Erasmus MC University Medical Center Rotterdam. “Analizamos la DNAm del cordón umbilical de casi 6,000 recién nacidos en cuatro cohortes europeas para capturar el espectro completo del riesgo genético”.
Un patrón epigenético especialmente claro en la esquizofrenia
Los investigadores calcularon puntajes poligénicos para autismo, TDAH y esquizofrenia, y evaluaron cómo se relacionaban con la metilación del ADN neonatal.
Los resultados fueron contundentes:
- Los recién nacidos con mayor riesgo genético de esquizofrenia mostraron diferencias significativas en la DNAm en cientos de sitios del genoma.
- Muchas de estas diferencias se concentraron en regiones inmunológicas, especialmente en genes del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), ampliamente vinculado al riesgo de esquizofrenia en adultos.
- En cambio, las señales para autismo y TDAH fueron más sutiles y distribuidas en regiones más amplias del genoma.
Para John Krystal, MD, editor de Biological Psychiatry, “Este estudio revela que el riesgo aumentado de trastornos como la esquizofrenia puede detectarse en la sangre desde el momento mismo del nacimiento. La detección temprana del riesgo genético podría ser clave para estrategias preventivas, años antes de que aparezcan los síntomas”.
Evidencia a favor del origen fetal de la esquizofrenia
Uno de los hallazgos más llamativos fue la intensidad del patrón epigenético asociado con la esquizofrenia, dado que este trastorno suele manifestarse mucho más tarde, entre la adolescencia y la adultez joven.
“La esquizofrenia mostró el patrón de DNAm más claro, especialmente en regiones inmunológicas previamente vinculadas a esta condición. Es una evidencia importante que respalda la hipótesis de un origen fetal de la enfermedad, un tema aún en debate”, señaló la coinvestigadora Isabel K. Schuurmans, PhD. “No significa que la enfermedad esté predeterminada, pero sí que podemos empezar a formular mejores preguntas sobre cuándo y cómo se establece esta susceptibilidad”.
Implicaciones futuras: posibles herramientas de detección temprana
Aunque estos resultados abren la puerta a nuevas estrategias de estratificación de riesgo o detección temprana, los expertos subrayan que aún se requiere:
- Replicar los hallazgos en poblaciones más diversas
- Integrar datos genéticos y epigenéticos de forma más precisa
- Evaluar cuidadosamente la utilidad clínica
Esto es crucial, ya que solo una pequeña fracción de los niños con predisposición genética desarrollará finalmente un trastorno del neurodesarrollo. Como concluye la Dra. Cecil: “Encontrar firmas epigenéticas relacionadas con el sistema inmunológico desde el nacimiento señala vías muy prometedoras. Nuestro objetivo es entender mejor cuándo y cómo ocurre el riesgo neurodesarrollado para, en el futuro, orientar la prevención y el apoyo oportuno”.
Fuente original aquí





![nota aniversario [1]](https://phlatames.com/wp-content/uploads/2025/04/nota-aniversario-1-300x169.png)



