«La integración de datos multiómicos y secuenciación de célula única permitió identificar dos subtipos moleculares con diferencias pronósticas y terapéuticas en los sarcomas de tejidos blandos.» Este es el principal hallazgo de un estudio que propone una nueva clasificación biológica capaz de mejorar la estratificación del riesgo y abrir el camino hacia tratamientos más personalizados.
Los sarcomas de tejidos blandos (STS) constituyen un grupo altamente heterogéneo de tumores malignos, lo que ha limitado durante años la capacidad de predecir su evolución clínica y seleccionar la terapia más adecuada. Para abordar este desafío, los investigadores integraron datos clínicos, transcriptómicos, metilación del ADN, mutaciones somáticas y secuenciación de célula única, logrando construir un modelo molecular más preciso que los sistemas convencionales.
El análisis permitió identificar dos nuevos subtipos moleculares, denominados SAMS1 y SAMS2. Mientras que los pacientes con SAMS1 presentaron un comportamiento clínico más favorable, SAMS2 se asoció con un riesgo significativamente mayor de progresión y mortalidad, además de una intensa activación de vías biológicas relacionadas con la proliferación tumoral, como MYC, glucólisis y Wnt/β-catenina.
Otro de los hallazgos relevantes fue que SAMS2 mostró una marcada deficiencia de infiltración inmunitaria, lo que sugiere una menor probabilidad de respuesta a inmunoterapia. En contraste, este subtipo demostró mayor sensibilidad potencial a terapias dirigidas como pazopanib, axitinib, elesclomol y thapsigargin, además de identificar a MK886 y NU1025 como posibles nuevas estrategias terapéuticas.
A partir del análisis de célula única, los investigadores identificaron además que genes como HOXB13, COL16A1 y BASP1 participan en la transición epitelio-mesenquimal, un mecanismo clave en la invasión tumoral. Asimismo, WNT7B emergió como un biomarcador de mal pronóstico, cuya sobreexpresión se relacionó con una menor supervivencia, posicionándolo como una prometedora diana para futuras terapias de precisión.
Los autores concluyen que esta clasificación basada en multiómica permite comprender con mayor profundidad la compleja biología de los sarcomas de tejidos blandos y representa un paso importante hacia una oncología de precisión, donde el tratamiento pueda adaptarse a las características moleculares específicas de cada paciente.
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