La obesidad es una enfermedad compleja que no puede abordarse con una estrategia única para todos los pacientes. Bajo esta premisa, un grupo internacional de expertos presentó nuevas recomendaciones que proponen un cambio de paradigma: dejar atrás los algoritmos rígidos y priorizar un tratamiento personalizado, centrado en el paciente y basado en objetivos de salud individuales.
Las nuevas guías, publicadas por especialistas de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), plantean un modelo práctico para ayudar a los profesionales de la salud a seleccionar las intervenciones más adecuadas según las características clínicas, las preferencias y las expectativas de cada persona.
La obesidad no se trata igual en todos los pacientes
Según los expertos, dos personas con el mismo índice de masa corporal (IMC) pueden tener necesidades terapéuticas completamente diferentes. Por ello, las nuevas recomendaciones sugieren evaluar múltiples factores, incluyendo:
- Complicaciones asociadas a la obesidad
- Riesgo cardiovascular
- Salud mental
- Calidad de vida
- Preferencias del paciente
- Objetivos clínicos individuales
El documento destaca que el tratamiento debe enfocarse en mejorar la salud general y no únicamente en alcanzar una cifra determinada en la balanza.
Los autores describen estas guías como un “marco vivo y pragmático”, diseñado para facilitar la toma de decisiones compartidas entre médicos y pacientes. En lugar de establecer una secuencia fija de tratamientos, el modelo permite adaptar las intervenciones a medida que evolucionan las necesidades de cada persona.
Esto incluye desde cambios en el estilo de vida y apoyo conductual hasta el uso de medicamentos antiobesidad o procedimientos más avanzados, cuando estén indicados. La selección dependerá del perfil clínico y de los beneficios esperados para cada paciente.
Más allá del peso
Las nuevas recomendaciones subrayan que la pérdida de peso debe considerarse un medio para alcanzar objetivos clínicos más amplios, como:
- Mejorar el control de la diabetes tipo 2
- Reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular
- Disminuir los síntomas de la apnea obstructiva del sueño
- Mejorar la movilidad y la calidad de vida
- Favorecer el bienestar emocional y psicológico
Los expertos recuerdan que incluso reducciones moderadas del peso corporal pueden generar beneficios significativos para la salud, especialmente cuando forman parte de una estrategia integral y sostenida en el tiempo.
Otro de los mensajes centrales de las nuevas guías es la necesidad de combatir el estigma asociado a la obesidad dentro de los sistemas de salud. Los especialistas destacan la importancia de establecer conversaciones respetuosas, evitar la culpabilización y reconocer que la obesidad es una enfermedad crónica influenciada por factores biológicos, genéticos, ambientales y sociales.
De esta manera, el nuevo enfoque busca fortalecer la relación médico-paciente y promover decisiones terapéuticas compartidas que favorezcan una mejor adherencia y resultados más sostenibles a largo plazo.









