Marcas de corte revelan canibalismo entre adultos de Homo antecessor

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Huesos de adultos con marcas de corte hallados en una cueva de España indican que el canibalismo practicado hace 850.000 años no estuvo limitado a individuos jóvenes.

Los restos de al menos 13 individuos de Homo antecessor recuperados en la cueva de Gran Dolina, en el complejo arqueológico de Atapuerca, España, están aportando una nueva perspectiva sobre uno de los comportamientos más controvertidos documentados en la evolución humana. Entre los fósiles recientemente excavados hay huesos de adultos con marcas compatibles con el procesamiento mediante herramientas de piedra, ampliando la evidencia de canibalismo en esta población.

Homo antecessor habitó Europa entre aproximadamente 1,2 millones y 770.000 años atrás y es considerado un pariente extinto de los humanos modernos. Gran Dolina ya era conocida por conservar abundantes evidencias de que miembros de esta población consumieron a otros individuos de su misma especie, pero durante décadas la mayoría de los restos correspondían a niños y adolescentes.

Los nuevos hallazgos incluyen fragmentos de cráneo, columna vertebral y huesos de brazos y piernas, además de dientes. Algunos presentan marcas de corte producidas por herramientas de piedra, un patrón que coincide con las técnicas de procesamiento identificadas tanto en otros restos humanos del yacimiento como en huesos de animales.

La incorporación de más adultos modifica una interpretación previa sobre la selección de las víctimas. Si bien los individuos jóvenes podrían haber sido más vulnerables dentro de conflictos entre grupos, la presencia de adultos con señales de procesamiento indica que el fenómeno fue más amplio que una práctica dirigida exclusivamente contra individuos juveniles.

La evidencia de Gran Dolina incluye además un conjunto de herramientas fabricadas con sílex, cuarcita y arenisca, junto con restos de ciervos, caballos, rinocerontes, castores y hienas. Las marcas observadas en los huesos animales muestran técnicas de carnicería similares a las identificadas en los restos humanos, lo que refuerza la interpretación de que estos fueron procesados para su consumo.

Algunos huesos humanos también presentan marcas de mordeduras humanas, un indicador especialmente relevante porque proporciona evidencia adicional de que los cuerpos no solo fueron manipulados, sino probablemente consumidos. La combinación de mordeduras, cortes y fracturas asociadas al procesamiento constituye uno de los conjuntos de evidencias más importantes para reconstruir esta conducta.

Sin embargo, determinar por qué Homo antecessor practicaba canibalismo sigue siendo una cuestión abierta. Los investigadores han planteado diferentes posibilidades, desde el aprovechamiento de recursos alimentarios hasta comportamientos relacionados con las interacciones entre grupos, pero los restos arqueológicos disponibles no permiten establecer una única explicación.

Con los nuevos hallazgos, al menos la mitad de los individuos identificados en Gran Dolina son adultos, lo que permitirá analizar si existieron diferencias relacionadas con la edad, la frecuencia de los episodios y la forma en que esta práctica se integraba en la organización social de la población.

Las excavaciones en la nueva zona de Gran Dolina continúan y podrían aportar más restos de H. antecessor. El análisis de estos fósiles permitirá reconstruir con mayor precisión quiénes fueron consumidos, cómo fueron procesados los cuerpos y en qué contexto ocurrieron estos episodios, ofreciendo una ventana excepcional a la conducta de una población humana que habitó Europa hace cientos de miles de años.

Fuente original aquí

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