Autora: Dra. Gianmary Miozzi
Medico internista e Infectólogo
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es una de las crisis de salud pública más urgentes de esta época. En el ámbito de la atención primaria, donde se gestiona la gran mayoría de las prescripciones de antiinfecciosos, la relación médico-paciente se convierte en la primera línea de defensa para proteger la eficacia de estos fármacos esenciales.
El Desafío del Diagnóstico y la Prescripción
Para el médico de atención primaria, el desafío es doble: clínico y comunicativo. La evidencia científica subraya que una proporción significativa de las infecciones respiratorias agudas son de origen viral, lo que hace que la administración de antibióticos sea no sólo ineficaz, sino contraproducente. La prescripción innecesaria altera la microbiota del paciente y selecciona cepas bacterianas resistentes. Es imperativo que el profesional refuerce el uso de criterios clínicos validados para diferenciar etiologías y que, ante la incertidumbre, opte por estrategias como la observación clínica estrecha o la prescripción diferida, explicando siempre la historia natural de la enfermedad viral, donde ese papel de comunicación es de suma importancia.
La Responsabilidad Social del Paciente
Por otro lado, el papel del paciente es determinante. Existe una percepción errónea de que los antibióticos son analgésicos potentes o soluciones rápidas para cualquier cuadro febril. La educación del paciente debe centrarse en tres pilares: el rechazo absoluto a la automedicación, la comprensión de que los antibióticos no actúan contra los virus (como los causantes de la gripe o el resfriado) y el cumplimiento estricto de las pautas prescritas. Interrumpir un tratamiento de forma prematura y burlar los intervalos, «porque ya no hay síntomas» o “ya estoy mejor”, es una invitación directa a la selección de mutantes resistentes que pueden propagarse en la comunidad.
Un Compromiso Compartido
La salud pública depende de un cambio de paradigma. Cada indicación emitida debe ser el resultado de un juicio clínico crítico, y cada dosis tomada por el paciente debe seguir una lógica de responsabilidad colectiva. Si no logramos revertir la tendencia actual de uso indiscriminado de antimicrobianos, nos enfrentamos a una era «post-antibiótica» donde procedimientos médicos rutinarios podrían volverse letales por la ausencia de terapias efectivas. La conservación de los antibióticos no es solo una decisión farmacológica; es un acto de solidaridad intergeneracional.
Referencias Bibliográficas
• Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Resistencia a los
antimicrobianos: Informe sobre la vigilancia mundial. Ginebra: OMS. Disponible
en: https://www.who.int
• European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). (2022).
Antimicrobial consumption in the EU/EEA – Annual Epidemiological Report.
Stockholm: ECDC.









