El trauma constituye hoy en día la primera causa de muerte en personas menores de 44 años, una realidad que afecta principalmente a población joven, productiva y profundamente vinculada a la vida familiar y comunitaria. Cada vida que se pierde en las carreteras representa no solo una estadística, sino una familia marcada para siempre por la ausencia, la discapacidad o el duelo.
Lo más alarmante y a la vez esperanzador es que hasta el 95 % de estas muertes son prevenibles. No se trata de fatalidades inevitables, sino de eventos asociados a conductas humanas claramente identificables: el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, el uso del teléfono celular mientras se conduce, el no respetar las señales de tránsito, y el no utilizar los sistemas de seguridad, entre otros. Estas acciones transforman la vía pública en un escenario de alto riesgo.
Durante la época navideña, cuando aumentan las celebraciones, el riesgo se incrementa. Por ello, hacemos un llamado urgente a la ciudadanía para que se unan a un esfuerzo colectivo de prevención, con un objetivo sencillo pero trascendental: evitar una sola muerte en las carreteras de Puerto Rico durante este periodo navideño.
Uno de los factores más peligrosos que conduce a estos incidentes es el consumo de alcohol. El alcohol es una droga que altera el juicio, disminuye los reflejos y afecta la capacidad de tomar decisiones. Conducir luego de haber ingerido alcohol no es un accidente: es una conducta prevenible con consecuencias potencialmente fatales. Si decide consumir alcohol, no conduzca. Comparta la llave, utilice transporte alterno como Uber o Lyft, o designe un conductor sobrio. Una decisión responsable puede salvar muchas vidas.
La velocidad excesiva es otro elemento crítico. A mayor velocidad, mayor es la probabilidad de un impacto severo y menor la capacidad de reacción ante un imprevisto. Cuando la velocidad se combina con alcohol, el riesgo de muerte aumenta de forma exponencial. Estos eventos no son accidentes fortuitos: siempre existe un factor humano involucrado.
El respeto a las señales de tránsito, particularmente a la luz roja, es fundamental. Rebasar una luz roja implica arrebatarle el derecho de paso a otra persona que transita correctamente con luz verde. Muchas muertes ocurren en intersecciones por esta conducta irresponsable. La luz roja significa detenerse, sin excepción, a cualquier hora del día o de la noche.
El uso del cinturón de seguridad es una de las medidas más simples y efectivas para salvar vidas. La mayoría de las muertes en carretera están relacionadas con trauma craneal, muchas veces porque la persona sale expulsada del vehículo al no abrocharse el mismo. El cinturón mantiene al conductor y a los pasajeros dentro de la zona de protección del vehículo.
El cinturón no limita: el cinturón ata a la vida.
El uso del teléfono celular mientras se conduce, especialmente el texteo, representa un riesgo comparable al de conducir bajo los efectos del alcohol. Distrae completamente la atención en las carreteras y aumenta de forma significativa la probabilidad de incidentes graves y fatalidades. Al conducir, el celular debe quedar fuera de la mano y de la vista.
Un grupo particularmente vulnerable lo constituyen los conductores de motocicletas y vehículos tipo “four track”. A diferencia del automóvil, estos no cuentan con cinturón de seguridad, bolsas de aire ni una estructura que absorba el impacto. Por ello, su conducción requiere mayor responsabilidad: tomar cursos de manejo, utilizar equipo de protección adecuado, respetar las leyes de tránsito, evitar rebasar luces rojas, no zigzaguear entre vehículos, mantener velocidades apropiadas y abstenerse de realizar maniobras peligrosas.
La prevención comienza con una decisión personal, pero su impacto es colectivo. Guiar responsablemente es un acto de amor hacia nuestra familia y nuestra comunidad. Cada vez que salimos a la carretera debemos recordar que alguien nos espera en casa.
Aun cuando reforzamos los esfuerzos de prevención en las carreteras, la realidad es que no todos los incidentes pueden evitarse. En muchos casos, las conductas de riesgo desencadenan en eventos graves que requieren atención inmediata en un Centro de Trauma, con intervenciones complejas y decisiones medicoquirurjicas que se toman en cuestión de minutos para salvar una vida.
Una gran proporción de estos pacientes necesitan cirugías de emergencia y transfusiones de sangre. La hemorragia severa continúa siendo la principal causa de muerte en personas involucradas en incidentes viales, ya sea en automóviles, motocicletas o vehículos recreativos. Cuando la pérdida de sangre no se controla a tiempo, el cuerpo pierde su capacidad de llevar oxígeno a los órganos vitales, y el desenlace puede ser fatal.
La sangre es, literalmente, un recurso vital. Es el medio que transporta oxígeno, permite mantener la función del corazón, el cerebro y otros órganos, y le da al equipo médico el tiempo necesario para intervenir quirúrgicamente, revirtiendo un evento potencialmente catastrófico. En el trauma severo, la disponibilidad inmediata de sangre puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Por esta razón, en el Centro de Trauma de Puerto Rico la donación de sangre es un pilar fundamental del manejo del paciente politraumatizado. Contar con un suministro adecuado permite responder de manera rápida y efectiva ante emergencias masivas, cirugías complejas y situaciones críticas donde cada minuto cuenta. Muchos pacientes que hoy han podido regresar con sus familias lo han logrado gracias a que hubo sangre disponible en el momento preciso.
Donar sangre es un acto sencillo, seguro y profundamente solidario. Es un regalo de vida que no puede fabricarse ni sustituirse, y cuya necesidad es constante. Cada donante contribuye a optimizar el cuidado del paciente, aumentar la seguridad durante las intervenciones médicas y ofrecer esperanza a quienes enfrentan las consecuencias más severas en un incidente vial.
Si bien debemos continuar promoviendo una conducción responsable para tragedias, también es esencial reconocer que la donación de sangre es la respuesta humana y solidaria cuando la prevención no fue suficiente. Donar sangre es extender la mano a alguien que lucha por vivir, aun sin conocer su nombre, su rostro o su historia.
Te esperamos en el Banco de Sangre del Centro Médico para que te unas a los héroes que salvan vidas. Horario: lunes a sábado de 8:00 am – 2:00 pm. Telefono del Banco de Sangre: 787.777.3844.
Que esta Navidad sea un tiempo de celebración por el nacimiento del Niño Jesús, de alegría y esperanza, y no una temporada marcada por el luto y la desesperanza. Vivamos la vida con prudencia, evitemos conductas de riesgo y protejamos lo más valioso que tenemos: la vida. Y no se olvide que donar sangre, es regalar vida.









