La Navidad es una de las épocas más esperadas por los niños, pero también representa un aumento significativo en las lesiones pediátricas atendidas en las salas de emergencia. De acuerdo con la Dra. Milagros Martín, directora del programa de emergencias médicas pediátricas del recinto de ciencias médicas de la UPR, muchas de estas situaciones no son accidentes inevitables, sino lesiones prevenibles.
“Los accidentes no se pueden prevenir, pero las lesiones sí. Y muchas de las que vemos en Navidad están asociadas a actos cotidianos”, advierte la especialista.
Bicicletas, patines y cascos
Durante las festividades, uno de los regalos más comunes son las bicicletas, patines y monopatines. Sin embargo, su uso sin la protección adecuada sigue siendo una de las principales causas de trauma en niños.
La Dra. Martín enfatiza que el casco no es opcional. “El uso de casco protector reduce hasta en un 80 % los traumas craneales, que son de las lesiones más serias que atendemos en emergencias”, explica. Las caídas relacionadas con bicicletas, patines y skateboards son frecuentes, especialmente cuando no se utilizan equipos de protección.
La recomendación es clara: todo regalo que implique desplazamiento debe incluir casco y protecciones adecuadas, y su uso debe ser supervisado por adultos.
Juguetes según la edad
En el caso de los niños más pequeños, la elección de juguetes es determinante para evitar riesgos graves como el atragantamiento. Para menores de ocho meses, se recomiendan juguetes grandes que estimulen la vista y el oído, evitando cualquier objeto que pueda introducirse en la boca.
Entre los ocho meses y los tres años, los niños continúan explorando el mundo llevándose objetos a la boca, por lo que las piezas pequeñas deben mantenerse fuera de su alcance. Una regla sencilla es verificar si el objeto cabe dentro del cilindro de un rollo de papel higiénico: si cabe, representa un riesgo.
El atragantamiento es una de las lesiones prevenibles más frecuentes en la infancia. Saber cómo responder puede salvar vidas. En menores de un año, se deben realizar cinco golpes en la espalda y continuar con la maniobra correspondiente si el bebé no emite sonidos. En niños mayores de un año, se combinan los golpes en la espalda con la maniobra de Heimlich.
Si el niño presenta dificultad para respirar, la indicación es llamar de inmediato al 911 o trasladarlo a una sala de emergencias con capacidad pediátrica. La Dra. Martín recomienda que las familias identifiquen con anticipación cuál es el centro médico adecuado más cercano.
Riesgos ocultos, baterías, imanes y conexiones eléctricas
Algunos juguetes pueden representar peligros menos evidentes. Las baterías de botón, por ejemplo, pueden causar lesiones graves si son ingeridas, mientras que los juguetes con imanes requieren especial vigilancia: la ingestión de más de un imán puede provocar obstrucciones intestinales severas.
Asimismo, se deben extremar las precauciones con juguetes que tengan conexiones eléctricas para evitar quemaduras.
A medida que los niños crecen, los juguetes deben fomentar la creatividad y la actividad física, como pelotas, bates y juegos deportivos, contribuyendo a combatir la inactividad y la obesidad infantil. No obstante, la supervisión constante de padres y cuidadores sigue siendo fundamental.
La Dra. Milagros Martín subraya que muchas de las lesiones que saturan las salas de emergencia durante la Navidad pueden evitarse con información, supervisión y decisiones responsables al momento de regalar. “Conocer estas medidas y aplicarlas puede garantizar una Navidad segura y feliz para nuestros niños”, concluye.









