La diabetes continúa consolidándose como una de las principales crisis de salud pública en Puerto Rico. Con una prevalencia que ya ronda el 20 % de la población, especialistas advierten que el aumento de casos, especialmente en personas jóvenes, refleja no solo un problema metabólico, sino también una combinación de sedentarismo, obesidad, diagnósticos tardíos y falta de educación preventiva.
La endocrinóloga Dra. Mariely Sierra alertó que el panorama en la isla es particularmente preocupante debido a la rapidez con la que continúan aumentando los casos de diabetes tipo 2 y las complicaciones asociadas.
“Puerto Rico tiene unas estadísticas bastante alarmantes. Tenemos casi el 20 % de la población con un problema de diabetes o un problema del azúcar. Ya prácticamente en América somos los número uno, pero no somos los número uno en la mejor condición”, señaló la especialista.
Sedentarismo, obesidad y hábitos alimentarios impulsan el aumento de casos
De acuerdo con la Dra. Sierra, la diabetes en Puerto Rico responde a múltiples factores, incluyendo predisposición genética, estilos de vida sedentarios y patrones alimentarios altos en carbohidratos. La especialista explicó que la falta de actividad física continúa siendo uno de los detonantes más importantes en el deterioro metabólico de la población.
En ese sentido, insistió en que incorporar pequeños cambios diarios puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y otras condiciones cardiometabólicas. “En Puerto Rico tenemos un problema crucial de sedentarismo también. El sedentarismo es clave”, afirmó la endocrinóloga, quien recomendó fomentar actividades simples como caminar más, utilizar escaleras y aumentar el movimiento diario.
La especialista también advirtió que la obesidad infantil y el síndrome metabólico han cambiado el perfil tradicional de la enfermedad, provocando que cada vez más niños y adolescentes desarrollen diabetes tipo 2 a edades tempranas. “Hoy día, dentro de temas como la obesidad infantil y niños más sedentarios, estamos viendo diabetes tipo 2 desde edades tempranas”, explicó.
Además, destacó que la obesidad continúa siendo uno de los factores más agresivos en el desarrollo de resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas. “La obesidad definitivamente es uno de los top tres de los grandes causantes en lo que es diabetes tipo 2”, sostuvo.
Diagnósticos erróneos y complicaciones severas
Otro de los aspectos que preocupa a los endocrinólogos es la dificultad para distinguir algunos casos de diabetes tipo 1 y tipo 2, especialmente en pacientes jóvenes. Según explicó la Dra. Sierra, actualmente ya no basta con utilizar la edad como criterio diagnóstico, debido al aumento de obesidad y alteraciones metabólicas en menores de edad.
La especialista indicó que algunos pacientes pueden recibir inicialmente tratamientos incorrectos, retrasando terapias esenciales como la insulina y aumentando el riesgo de complicaciones potencialmente graves. “Podemos tener un diagnóstico equivocado de que es diabético tipo 2 y lo dejan en medicamentos orales y no mejora”, explicó.
Entre las complicaciones más peligrosas asociadas a estos errores diagnósticos se encuentra la cetoacidosis diabética, una condición que puede requerir hospitalización inmediata. “La consecuencia primordial es que pueden desarrollar una complicación bastante severa que se llama cetoacidosis diabética”, advirtió la especialista.
La endocrinóloga también aprovechó para desmontar el miedo alrededor del uso de insulina, particularmente en pacientes con diabetes tipo 2 avanzada o con pobre control metabólico.
La prevención sigue siendo la herramienta más importante
Aunque reconoció el avance de terapias innovadoras como los agonistas del receptor GLP-1, la Dra. Sierra recalcó que ningún medicamento sustituye la necesidad de mantener hábitos saludables, perder peso de manera adecuada y realizar seguimiento médico constante.
La especialista insistió en que Puerto Rico necesita fortalecer la educación preventiva tanto en pacientes como en profesionales de salud para evitar diagnósticos tardíos y mejorar el manejo temprano de la enfermedad. “La medicina preventiva es fundamental”, expresó.
Finalmente, hizo un llamado a fomentar los cernimientos rutinarios y las visitas regulares al médico primario para detectar alteraciones metabólicas antes de que aparezcan complicaciones graves. “No queremos que la diabetes se descubra cuando el paciente ya llegó grave”, concluyó la endocrinóloga.









