En Puerto Rico, los niños y jóvenes con diabetes cuentan con el respaldo de la Ley 199, conocida como la “Ley para la Atención de los Estudiantes con Diabetes Tipo 1 y Tipo 2 en las Instituciones Escolares Públicas y Privadas”. Esta legislación establece una serie de derechos, protocolos y responsabilidades tanto para las escuelas como para las familias, con el fin de proteger la salud y el bienestar de los estudiantes.
Sofía Bauzá, profesional de enfermería y educadora en diabetes de la Fundación Pediátrica de Diabetes, explica que el objetivo principal de la ley es garantizar que los niños con diabetes estén seguros en el entorno escolar.
Rompiendo mitos sobre la alimentación y la actividad física
Uno de los mitos más comunes sobre la diabetes tipo 1 en niños es que deben seguir una dieta estricta. Bauzá aclara que esto no es cierto: “Las personas que viven con diabetes tipo 1, que incluye a los niños que van a la escuela, pueden consumir todos los alimentos que existen. Lo que nosotros hacemos es que llevamos la parte nutricional a través de un sistema que se llama conteo de carbohidratos”, explica.
El ejercicio también forma parte del enfoque educativo, siempre desde una visión inclusiva y normalizadora.“Las personas que tienen diabetes, sobre todo estos niños con diabetes tipo 1, pueden realizar todo tipo de actividad física. Nosotros queremos que ellos hagan actividad porque sabemos que la actividad física provee salud a largo plazo”, agrega Bauzá.
Retos económicos y desinformación
Aunque el marco legal existe, persisten retos importantes en la implementación y expansión de los programas educativos sobre diabetes. Uno de ellos es el acceso limitado a recursos financieros. “Hay muchos retos económicos, porque yo trabajo para la Fundación y nosotros somos una organización sin fines de lucro que dependemos de donaciones de fondos y no cobramos por nuestros servicios”, comenta Bauzá.
Otro obstáculo relevante es la desinformación, tanto en la comunidad general como dentro del mismo sector de la salud. “Hemos encontrado que aún dentro de la profesión que yo practico, que es la enfermería, al igual que dentro de algunos campos de la salud, hay mucha desinformación… Las personas tienden a creer que conocen la condición bien, cuando realmente lo que conocen muchas veces es un mito”, señala.
Esta falta de conocimiento también alimenta estigmas sociales hacia los niños y jóvenes con diabetes tipo 1, quienes en ocasiones son injustamente culpados por su condición. “Nos encontramos con personas diciéndole que eso le pasó porque comía muchos dulces o porque comió mucho en lugares de comida rápida… y verdaderamente es difícil”, lamenta la educadora.
Hacia una educación más inclusiva y empática
La Fundación Pediátrica de Diabetes continúa su labor educativa con un propósito claro: que los niños con diabetes tipo 1 puedan tener una vida normal, segura y libre de juicios.
Mientras tanto, el cumplimiento de la Ley 199, la formación continua del personal escolar y el apoyo familiar se consolidan como pilares fundamentales para que estos estudiantes puedan desarrollarse plenamente en sus entornos educativos.









