Millones de personas en el mundo viven con la amenaza silenciosa de la diabetes, una condición de alta prevalencia y la «tercera causa de muerte sólo después del cáncer y las condiciones cardiovasculares», según la Dra. Leticia Hernández, endocrinóloga y pasada presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología.
En un encuentro de líderes en salud transmitido por PHL, la Dra. Hernández destacó que el desafío no solo radica en el diagnóstico, sino en las «brechas en términos de lo que es el diagnóstico temprano y en términos de lo que es el acceso a medicamentos que ofrecen protección para estas complicaciones».
El nuevo enfoque
La diabetes tipo 2 está intrínsecamente ligada a la resistencia a la insulina, la obesidad y el sobrepeso. La endocrinóloga enfatizó que la comunidad médica está migrando hacia un nuevo paradigma terapéutico:
- Adiós al enfoque glucocéntrico: «Todas las organizaciones que se dedican a lo que es el estudio y manejo de la diabetes mellitus concuerdan en que debemos manejar esta condición ya no desde ese enfoque glucocéntrico que utilizábamos antes donde solo nos guiábamos por llegar a un nivel de hemoglobina glucosilada específico,» afirmó la Dra. Hernández.
- Priorizar la protección: El tratamiento actual debe dirigirse según las complicaciones y comorbilidades del paciente (como enfermedad renal, cardiovascular, o hígado graso), buscando medicamentos que ofrecen un «beneficio en la progresión o el desarrollo de estas condiciones».
Nuevos fármacos
La Dra. Hernández destacó el papel crucial de las terapias modernas, en particular los agonistas del receptor GLP-1 (incretinas) y los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa (SGLT2).
- Para obesidad y comorbilidades: Pacientes que viven con obesidad deben priorizar el uso de medicamentos tipo incretina (como los agonistas del receptor GLP-1 o los agonistas duales GLP-1/GIP) que ayudan al control de peso y glucémico, y han ofrecido «beneficios a nivel de estudios clínicos tanto en lo que es la enfermedad cardiovascular, lo que es la enfermedad renal, apnea del sueño, hígado graso».
- Protección cardiovascular y renal: En casos de enfermedad renal, fallo cardíaco o alto riesgo cardiovascular, los inhibidores de SGLT2 y los agonistas GLP-1 han demostrado un beneficio significativo. Por ejemplo, el estudio oral de semaglutide mostró una «reducción de eventos cardiovasculares de un 14 %», ofreciendo una opción adicional a los inyectables.









