Diversas investigaciones han mostrado que las complicaciones durante el embarazo pueden ofrecer pistas importantes sobre la salud cardiovascular futura de las mujeres. Aunque se sabe que ciertos resultados adversos del embarazo se relacionan con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, su posible asociación con la fibrilación auricular (FA) a largo plazo no estaba completamente clara.
Con el objetivo de profundizar en esta relación, un estudio de cohorte nacional realizado en Suecia analizó los riesgos de desarrollar fibrilación auricular en mujeres que presentaron complicaciones durante el embarazo. Los resultados sugieren que varios de estos eventos obstétricos podrían estar vinculados con un incremento del riesgo cardiovascular incluso décadas después del parto.
La investigación incluyó a 2.201.047 mujeres que tuvieron un parto único entre 1973 y 2015 y que fueron seguidas durante un periodo de hasta 46 años. Los investigadores analizaron la asociación entre seis resultados adversos del embarazo —parto prematuro, pequeño para la edad gestacional, grande para la edad gestacional, preeclampsia, otros trastornos hipertensivos y diabetes gestacional— y la aparición posterior de fibrilación auricular.
Durante el seguimiento, 51.173 mujeres (2,3 %) fueron diagnosticadas con fibrilación auricular, con una mediana de edad de 63 años al momento del diagnóstico. Tras ajustar por distintos factores maternos, los investigadores observaron que todos los resultados adversos del embarazo, con excepción del tamaño pequeño para la edad gestacional, se asociaron con un aumento del riesgo de FA a largo plazo.
En los primeros 10 años posteriores al parto, el incremento del riesgo fue más evidente entre las mujeres con otros trastornos hipertensivos del embarazo, parto prematuro o recién nacidos grandes para la edad gestacional. Sin embargo, cuando el seguimiento se extendió entre 30 y 46 años después del parto, el riesgo de fibrilación auricular también se incrementó en mujeres con antecedentes de preeclampsia o diabetes gestacional.
Los autores señalan que estos hallazgos no se explicaron en gran medida por factores familiares compartidos, como predisposición genética o condiciones ambientales similares dentro de una misma familia. Además, observaron que las mujeres que presentaron más de un resultado adverso del embarazo mostraron incrementos aún mayores en el riesgo de desarrollar fibrilación auricular con el paso del tiempo.
En conjunto, los resultados refuerzan la idea de que el embarazo puede funcionar como una etapa clave para identificar riesgos futuros de enfermedad cardiovascular. Reconocer estas asociaciones permitiría fortalecer estrategias de prevención y seguimiento clínico en mujeres que experimentaron complicaciones durante la gestación.
Los autores concluyen que las mujeres con antecedentes de resultados adversos del embarazo podrían beneficiarse de medidas preventivas tempranas y vigilancia cardiovascular a largo plazo, con el objetivo de detectar oportunamente alteraciones relacionadas con el desarrollo de fibrilación auricular y otras enfermedades cardiovasculares.









