Una revisión sistemática reciente advierte que, pese a ciertos avances en normativas y programas educativos, las políticas públicas de salud bucal en América Latina continúan enfrentando desafíos estructurales que limitan su impacto real en la población. El estudio analizó críticamente el desarrollo de estas políticas entre 2019 y 2024, a partir de 33 artículos científicos indexados en bases de datos como Scopus y SciELO.
La investigación partió del reconocimiento de que la salud bucal es un componente esencial del bienestar general, estrechamente vinculado a la calidad de vida y a múltiples determinantes sociales.
Sin embargo, los hallazgos muestran que en la región persisten amplias brechas en el acceso, la calidad y la equidad de los servicios odontológicos, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social.
El análisis de la evidencia se organizó en seis dimensiones clave: promoción, prevención, acceso a los servicios, regulación, investigación e integración de la salud bucal con la salud general.
En este marco, los resultados revelan avances en la formulación de políticas y en iniciativas de educación comunitaria, pero también importantes debilidades, como la fragmentación institucional, la limitada cobertura en zonas rurales y la escasa articulación intersectorial.
Uno de los hallazgos más relevantes es la baja incorporación de la salud bucal dentro de los sistemas de atención primaria, lo que reduce las oportunidades de prevención y detección temprana.
La revisión destaca que estas problemáticas se repiten en distintos países de la región. En Chile y Perú, por ejemplo, se documentan marcadas desigualdades entre áreas urbanas y rurales, así como dificultades en la sostenibilidad de los programas preventivos debido a restricciones presupuestarias y fallas en la coordinación entre niveles de atención.
En contraste, experiencias como la integración de la salud bucal en el Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil o campañas comunitarias en México muestran resultados alentadores, aunque los autores advierten que la integración no debe limitarse a lo administrativo, sino implicar un rediseño estructural de los modelos de atención con enfoque biopsicosocial.
El estudio también destaca el impacto de la pandemia por COVID-19, que aceleró la adopción de estrategias innovadoras como la teleodontología, abriendo oportunidades para ampliar la cobertura en contextos de emergencia y en poblaciones de difícil acceso. No obstante, estas iniciativas aún enfrentan desafíos regulatorios y de financiamiento para consolidarse a largo plazo.
En el ámbito normativo, la evidencia muestra contrastes significativos. Mientras algunos países han fortalecido sus marcos legales y planes estratégicos, otros presentan una débil aplicación de las normas existentes, falta de fiscalización y problemas operativos como la rotación constante de funcionarios y la ausencia de indicadores de desempeño.
A nivel global, la salud bucal continúa siendo un área subpriorizada dentro de las agendas sanitarias, a pesar de su relación directa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.









