“Las dosis actuales de radiación están muy por debajo de los niveles considerados peligrosos, gracias a los avances tecnológicos y nuevos estándares clínicos.”
La escoliosis, especialmente la escoliosis idiopática del adolescente (AIS), requiere controles periódicos con imágenes para detectar la progresión de la curvatura. Aunque históricamente existía preocupación por el riesgo de cáncer, la evidencia actual muestra un panorama mucho más tranquilizador.
Según el análisis, los pacientes suelen acumular entre 2.04 y 12.21 mSv, muy por debajo del límite recomendado de 10 mSv por año. Incluso en casos complejos, la exposición puede llegar a 28.45 mSv, lo que representa solo un leve aumento del riesgo.
Además, la radiación natural anual es de aproximadamente 6.2 mSv, por lo que la exposición médica adicional no se aleja significativamente de lo que el cuerpo recibe de forma cotidiana.
Uno de los cambios más relevantes es tecnológico: los equipos actuales han reducido la radiación en más de 50 veces frente a los utilizados hace décadas, cuando se originaron los principales temores.
También se aplican estrategias como el principio ALARA, que busca usar la menor radiación posible sin afectar la calidad del diagnóstico.
En conjunto, los hallazgos son claros: el monitoreo con rayos X es seguro y fundamental para prevenir complicaciones, y sus beneficios superan ampliamente los riesgos en la práctica actual.
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