España ha alcanzado un hito en la medicina de trasplantes al realizar por primera vez un trasplante de riñón entre dos personas con VIH, un procedimiento que fue posible tras la aprobación, en 2025, de una nueva normativa que eliminó una prohibición vigente desde 1987.
La intervención se llevó a cabo en el Hospital Universitari Vall d’Hebron, donde un hombre con glomerulonefritis crónica, enfermedad no relacionada con el VIH que evolucionó hasta requerir un trasplante renal, recibió un riñón de un donante vivo también con infección por el virus. El procedimiento fue realizado mediante cirugía robótica, una técnica que ofrece importantes beneficios para la recuperación del paciente.
El éxito de este procedimiento refleja el impacto de la terapia antirretroviral (TAR), que ha transformado el VIH en una enfermedad crónica controlable. Actualmente, las personas con una carga viral suprimida y un adecuado seguimiento médico pueden alcanzar una esperanza de vida similar a la de la población general y presentar condiciones de salud comparables.
Albert Salazar, gerente del Hospital Universitari Vall d’Hebron, destacó el significado histórico de este logro. «En 1981 fuimos el primer hospital de España en diagnosticar a un paciente con VIH y, ahora, 45 años después, hemos realizado el primer trasplante del país entre dos personas con VIH».
Un cambio normativo que amplía derechos y oportunidades
La autorización para realizar trasplantes entre donantes y receptores con VIH entró en vigor en España en 2025, tras la derogación de una normativa establecida en 1987 que impedía este tipo de procedimientos.
Desde 2005, las personas con VIH ya podían recibir órganos de donantes sin la infección, siempre que cumplieran criterios clínicos específicos, entre ellos mantener una carga viral indetectable mediante tratamiento antirretroviral y no haber presentado determinadas infecciones oportunistas.
Para la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), el cambio normativo representa tanto un avance sanitario como un reconocimiento de derechos. «Nuestro objetivo no es solo aumentar las oportunidades de trasplante, sino también hacer efectivo el derecho de las personas con infección por VIH a ser donantes de órganos si así lo desean», afirmó Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la ONT.
Según datos de la ONT, cada año alrededor de 50 personas con VIH esperan un órgano en España: unas 30 requieren un trasplante renal, 15 esperan un hígado y cinco necesitan un corazón, pulmón o páncreas. Especialistas del Hospital Vall d’Hebron subrayan que el control actual del VIH permite que los resultados de los trasplantes sean equiparables a los obtenidos en pacientes sin la infección.
Jordi Navarro, médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas, señaló que permitir que las personas con VIH puedan convertirse en donantes representa un importante avance en igualdad, inclusión y derechos.
En el ámbito internacional, el primer trasplante entre dos personas con VIH se realizó en Sudáfrica en 2008. Posteriormente, otros países comenzaron a adoptar esta práctica tras demostrar buenos resultados en supervivencia y ausencia de complicaciones relacionadas con el virus. En Estados Unidos, la aprobación de la ley HOPE en 2013 permitió estos procedimientos inicialmente dentro de estudios clínicos y, desde noviembre de 2024, los trasplantes de riñón e hígado entre personas con VIH forman parte de la práctica clínica habitual.
Actualmente, en Europa este tipo de trasplantes está autorizado expresamente en seis países, entre ellos España, mientras que otros aún mantienen restricciones o carecen de regulación específica.
La cirugía robótica favorece una recuperación más rápida
El procedimiento fue realizado por especialistas del Servicio de Urología del Hospital Vall d’Hebron mediante cirugía robótica, una intervención programada que se extendió durante aproximadamente cuatro horas.
Francesc Josep Moreso, jefe de sección de la Unidad de Trasplante Renal, explicó que los resultados obtenidos en pacientes con VIH son comparables a los de la población general gracias al desarrollo de la terapia antirretroviral, al mejor control de la hepatitis C y a la experiencia acumulada por los equipos especializados.
Por su parte, Enric Trilla, jefe del Servicio de Urología, destacó que el trasplante renal de donante vivo ofrece mejores resultados que el procedente de un donante fallecido y que el empleo de la cirugía robótica reduce el impacto físico del procedimiento, disminuye el riesgo de infección, favorece una recuperación postoperatoria más rápida y reduce las complicaciones de la pared abdominal.
La realización del primer trasplante entre dos personas con VIH en España constituye un avance médico, legal y social, al ampliar las posibilidades de acceso a órganos para pacientes que los necesitan y consolidar un modelo basado en la evidencia científica, la seguridad clínica y el reconocimiento de los derechos de las personas que viven con VIH.









