Un manejo sin cirugías repetidas abre nuevas posibilidades en la fascitis necrosante

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Tras un desbridamiento radical inicial, todas las intervenciones posteriores se realizaron con éxito sin recurrir nuevamente a cirugía. Imagen de caso.

La fascitis necrosante, una de las infecciones más graves de los tejidos blandos, continúa representando un desafío crítico para la medicina moderna. Aunque poco frecuente, su rápida progresión y alta mortalidad exigen intervenciones inmediatas y agresivas, siendo el desbridamiento quirúrgico temprano el pilar del tratamiento. 

Sin embargo, el manejo posterior de las heridas, especialmente en pacientes con alto riesgo quirúrgico, sigue siendo complejo y suele implicar hospitalizaciones prolongadas y múltiples cirugías. 

Detalles del caso

Un reciente reporte de caso pone sobre la mesa una alternativa innovadora: el manejo integral de la fascitis necrosante a pie de cama, más allá del quirófano. El caso describe a una mujer de 52 años con múltiples comorbilidades que desarrolló fascitis necrosante abdominal. Tras un desbridamiento radical inicial, todas las intervenciones posteriores se realizaron con éxito sin recurrir nuevamente a cirugía.

El abordaje incluyó terapia de presión negativa para heridas, irrigación antiséptica continua mediante una bomba de infusión elastomérica y la aplicación de vendaje neuromuscular (kinesiotaping). 

Esta combinación de técnicas mínimamente invasivas permitió controlar la infección, favorecer la formación de tejido sano y acelerar la cicatrización, logrando el cierre completo de la herida en un periodo de tres meses.

Los autores del caso destacan que este tipo de manejo puede ser especialmente beneficioso en pacientes para quienes las intervenciones quirúrgicas repetidas conllevan riesgos considerables. 

Además de reducir la exposición a procedimientos invasivos, las estrategias a pie de cama mostraron un impacto positivo en la recuperación y en la optimización de recursos, al disminuir la necesidad de nuevas cirugías y potencialmente los costos del tratamiento.

Las conclusiones señalan que, en pacientes cuidadosamente seleccionados, las terapias complementarias como la presión negativa para heridas y el kinesiotaping pueden desempeñar un papel clave en el tratamiento de la fascitis necrosante. 

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