La atención temprana de las enfermedades reumatológicas continúa siendo un desafío para los médicos primarios. Según el Dr. Carlos Acosta, médico internista con más de 40 años de experiencia, la limitación en el acceso a especialistas y a medicamentos biológicos sigue siendo una de las principales barreras en el manejo de los pacientes con artritis reumatoidea y otras condiciones similares.
“El reto principal es conseguir un reumatólogo, porque sabemos que en nuestro país no hay muchos y las citas están bien distantes”, destaca el Dr. Acosta.
El dolor articular es la razón más frecuente por la que los pacientes buscan atención médica inicial. “El paciente que tiene dolor quiere que se lo quiten ya”, explica el Dr. Acosta. Por ello, el médico primario suele ser el primer punto de contacto para iniciar el tratamiento, especialmente cuando las citas con reumatología pueden tardar entre cuatro y seis meses.
Durante ese periodo, los internistas deben estabilizar al paciente y controlar los síntomas agudos. “Usamos antiinflamatorios, esteroides o metotrexato, que nos permiten mantener al paciente funcional mientras llega al especialista”, añade.
El papel del médico primario en el diagnóstico inicial
La valoración temprana incluye estudios de laboratorio, imágenes como placas, sonogramas o resonancias magnéticas, que permiten orientar el diagnóstico y comenzar el manejo. “Con esos resultados ya tienes una idea con qué estás bregando”, comenta el doctor.
El internista no solo controla el dolor articular, sino también otras condiciones frecuentes en pacientes adultos, como hipertensión, diabetes o colesterol alto. “Esto es un trabajo de grupo: reumatología y nosotros”, subraya.
El Dr. Acosta ha sido testigo de la transformación en el manejo de las enfermedades reumatológicas. “Cuando yo me entrené, lo que se usaba era Motrin, aspirina y sales de oro. De allí a los biológicos hemos caminado un montón de años”, recuerda.
Estos nuevos medicamentos han cambiado el panorama: no solo alivian los síntomas, sino que detienen el daño articular. “Hoy día tengo pacientes diagnosticados temprano que ya no tienen síntomas y están funcionando lo más bien”.
Limitaciones y retos del acceso a biológicos
A pesar de su eficacia, los tratamientos biológicos son costosos y requieren prescripción por parte de un reumatólogo, lo que complica su acceso. “Si yo le mando a un paciente un biológico sin que un reumatólogo lo haya evaluado, el plan posiblemente no me lo apruebe”, explica.
Sin embargo, existen alternativas: “Las compañías farmacéuticas muchas veces ofrecen programas de ayuda para pacientes que no tienen cobertura completa. Lo importante es orientarse con el médico”, añade.
El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado permiten detener el avance de las enfermedades reumatológicas antes de que causen daño irreversible. “Cuando hay daño articular ya está, es irreversible. Puedes recuperar la función con reemplazos, pero nunca va a ser igual que lo de fábrica, lo de fábrica es lo mejor que papá Dios inventó”, dice el Dr. Acosta con una sonrisa.
Hoy, gracias a los avances terapéuticos, los pacientes con artritis reumatoidea pueden vivir más tiempo y con mejor calidad de vida. “Lo que tú quieres es que tú coyuntura se mantenga lo más funcional posible, y que uno que está viviendo más tiempo, viva con calidad de vida”, concluye.









