¿Con qué frecuencia se detiene a reconocer las cosas buenas en su vida? Aunque pueda parecer un gesto pequeño, convertir la gratitud en un hábito diario podría tener efectos profundos en la salud emocional y física, según un creciente cuerpo de investigaciones científicas.
Estudios recientes muestran que tomar unos minutos al día para identificar experiencias positivas —ya sean grandes logros o simples momentos cotidianos— puede ayudar a reducir el estrés, mejorar el bienestar emocional e incluso beneficiar la salud del corazón. En uno de estos estudios, las personas que practicaban la gratitud mostraron menos signos de enfermedad cardíaca.
Un ejercicio sencillo, pero poderoso
El primer paso consiste en reflexionar sobre los aspectos positivos del día: encontrar un buen lugar para estacionar, disfrutar una taza de café caliente o recibir el apoyo de un ser querido. Lo esencial es permitir que estos momentos generen un sentimiento de gratitud sincero, sin que los retos o preocupaciones del día opaquen la experiencia.
“La invitación es a practicar la gratitud diariamente”, explica la Dra. Judith T. Moskowitz, psicóloga de la Northwestern University y una de las principales investigadoras en este campo. “Puede hacerlo apenas despierta o antes de dormir; lo importante es encontrar el momento que mejor se ajuste a su rutina”.
Moskowitz ha estudiado por años cómo llevar un registro de gratitud reduce el estrés y fortalece la salud. Su equipo enseña esta práctica como parte de un conjunto de habilidades destinadas a aumentar las emociones positivas y mejorar la capacidad de afrontar situaciones difíciles.
Más que gratitud: un enfoque integral
Aunque esta práctica no funciona igual para todas las personas, forma parte de un programa que también incluye meditación, actos de bondad y otras estrategias de bienestar. El equipo de Moskowitz ha probado estas herramientas en personas con enfermedades complejas como cáncer avanzado, depresión, diabetes e infección por VIH, así como en cuidadores de pacientes con condiciones graves.
El objetivo, señala la especialista, es ayudar a las personas a notar los momentos de emoción positiva que suelen pasar desapercibidos cuando se vive bajo estrés.
Un hábito que puede transformar su día a día
La gratitud no solo promueve un estado emocional más estable, sino que podría aportar beneficios físicos a largo plazo. Para muchos, incorporar este hábito se convierte en una herramienta valiosa para manejar el estrés cotidiano y fortalecer su salud general.
Moskowitz invita a quienes deseen comenzar: “Haga el intento de practicar la gratitud cada día y observe cómo se siente. Quizás descubra que, a pesar de los desafíos, siempre existen motivos para agradecer”.
Consejos para cultivar la gratitud
- Tómese una pausa. Dedique unos minutos a pensar en las cosas positivas que ocurrieron durante el día.
- Lleve un diario. Anote diariamente varios motivos de gratitud.
- Saboree el momento. Reconozca las emociones positivas en el instante en que suceden.
- Reviva lo bueno. Recuerde experiencias positivas o compártalas con alguien.
- Escriba una carta. Agradezca por escrito a alguien; no es necesario enviarla.
- Haga una visita. Dígale en persona a alguien que aprecia su apoyo o presencia.
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