La inteligencia artificial (IA) y la realidad aumentada (RA), incluidos los sistemas de realidad mixta, están dejando de ser herramientas experimentales para convertirse en aplicaciones clínicas emergentes en la cirugía ortopédica.
Así lo concluye una revisión narrativa reciente que analiza el uso actual de estas tecnologías y sus proyecciones a futuro a lo largo de todo el proceso quirúrgico, desde la planificación preoperatoria hasta la formación médica.
De acuerdo con la revisión a cargo del Dr. Hiram E. Luigi Martinez, Investigador asociado del Programa de Residencia en Cirugía Ortopédica de la Ponce Health Sciences University las técnicas de IA (como el aprendizaje automático, el aprendizaje profundo y la visión artificial) ya se utilizan para mejorar la interpretación de imágenes, la segmentación automatizada, la reconstrucción tridimensional, la medición radiográfica, la identificación de implantes y la predicción de riesgos y resultados en diversas subespecialidades ortopédicas.
Estas capacidades han demostrado altos niveles de precisión y están transformando la forma en que se planifican y ejecutan los procedimientos quirúrgicos.
Por su parte, las plataformas de realidad aumentada y realidad mixta permiten la visualización en tiempo real de la anatomía del paciente, la alineación de componentes protésicos y la guía de trayectorias de los instrumentos durante la cirugía.
Estudios en artroplastia y cirugía de columna reportan precisiones de colocación de entre 1 y 2 grados o apenas unos milímetros, además de una reducción del uso de fluoroscopia en procedimientos seleccionados, lo que disminuye la exposición a radiación tanto para pacientes como para equipos quirúrgicos.
La revisión también destaca aplicaciones prometedoras en áreas como traumatología, oncología ortopédica, pediatría y medicina deportiva, donde estas tecnologías facilitan la visualización de estructuras complejas, optimizan la planificación de implantes y apoyan resecciones quirúrgicas de alta dificultad.
En el ámbito educativo, el uso de RA y realidad mixta ha mostrado mejoras sostenidas en el rendimiento técnico de los residentes y una reducción de las curvas de aprendizaje.
No obstante, los autores advierten que la evidencia disponible aún presenta limitaciones importantes. La mayoría de los estudios se basa en cohortes pequeñas, realizadas en un solo centro, con criterios de evaluación heterogéneos y una validación externa limitada de los modelos de IA.
En el caso de la RA, persisten desafíos relacionados con la ergonomía, la integración en el flujo de trabajo quirúrgico, la precisión del registro anatómico, la usabilidad de los dispositivos y los costos.
A pesar de estos obstáculos, la revisión concluye que la IA y la RA han alcanzado una utilidad clínica inicial, especialmente en artroplastias y cirugía de columna vertebral.
La próxima década, señalan los autores, debería enfocarse en ensayos clínicos multicéntricos, en la estandarización y validación de modelos de IA, en una evaluación rigurosa de los factores humanos en interfaces de RA y en el desarrollo de plataformas interoperables que integren análisis de IA en tiempo real con guías intuitivas de RA y, cuando sea pertinente, con sistemas robóticos.
Un avance cuidadoso y basado en evidencia en estas áreas podría traducirse en mayor precisión técnica, mejores resultados para los pacientes y una atención ortopédica más equitativa, consolidando el papel de la inteligencia artificial y la realidad aumentada como aliados clave de la cirugía del futuro.









