Un hombre de 63 años ingresó en urgencias del Hospital General de Massachusetts con fiebre, tos y pérdida de visión en el ojo derecho.
El paciente había gozado de buena salud hasta tres semanas antes de la consulta actual, cuando comenzó a presentar vómitos y diarrea, lo que el paciente atribuyó a haber comido carne en mal estado. Durante las dos semanas siguientes, los vómitos y la diarrea remitieron, pero apareció una nueva tos con esputo grisáceo-marrón, junto con fiebre y escalofríos intermitentes.
Cinco días antes de la consulta actual, el paciente se cayó en la ducha y se golpeó la parte posterior de la cabeza. No hubo pérdida de conciencia. Tres días antes de la consulta actual, la tos empeoró y su esposa lo llevó al servicio de urgencias de otro hospital.
Después de varios exámenes el diagnóstico final de infección diseminada por Klebsiella pneumoniae hipervirulenta.









