Hablemos de salud y justicia social

original web (6)

Autora: Yesenia Delgado Castillo, Psicóloga Social Comunitaria

Tradicionalmente, tener una rutina de ejercicios, mantener buenos hábitos alimentarios, hacerse exámenes de rutina y dormir ocho horas diarias se consideran indicadores de gozar de una “buena salud”. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud ha establecido que la salud no es meramente la ausencia de enfermedades, sino que va más allá de no estar o sentirse enfermo. Es un proceso dinámico que trasciende lo individual, que está influido por diversas variables y que no puede ser atendido solamente desde el modelo biomédico.

Desde esta perspectiva, la salud implica una interacción constante entre lo biológico/físico, lo mental, lo social y lo espiritual. Esto incluye el cuerpo y la salud física, el bienestar emocional y psicológico; las redes de apoyo, las relaciones y las interacciones que se construyen en los espacios en los que nos desenvolvemos como la familia, el trabajo y la comunidad; así como el sentido de propósito, los valores y las creencias que orientan nuestras acciones.

La salud también es un concepto ligado al entorno. Lo que ocurre a nuestro alrededor influye en la manera en que interpretamos “la realidad” y lidiamos con el día a día. Por ejemplo, ante el mero anuncio de una tormenta o de un huracán, personas en situación de vulnerabilidad pueden experimentar angustia y estrés al pensar en el riesgo de perder sus pertenencias o el techo que piensan seguro. De igual manera, una madre o un padre que no cuenta con los recursos económicos suficientes se enfrenta constantemente a decisiones como tener que elegir entre pagar servicios esenciales o comprar alimentos para su familia.

A esto se suman: personas que dependen de un servicio eléctrico eficiente para refrigerar

medicamentos o mantener equipos médicos conectados y viven en pánico porque los apagones son cada vez más frecuentes; mujeres y hombres que atraviesan situaciones de abuso o maltrato y no saben a dónde acudir porque temen el estigma institucional; y personas que deben tener dos o tres trabajos, sacrificando tiempo de calidad con sus familias no por elección, sino porque que el dinero no le alcanza. 

Asimismo, están quienes no tienen su estatus legal resuelto y viven con el temor constante de que les deporten; los adultos mayores que viven en comunidades apartadas, se sienten solos y carecen de apoyo para realizar diligencias o asistir a sus citas; y los menores de

edad que tienen que ser trasladados a otros lugares para recibir terapias porque en los municipios donde viven no se ofrecen estos servicios. También están las personas que se ven obligadas a desalojar sus hogares –de toda la vida– debido a proyectos de “desarrollo” en los terrenos donde residen, así como aquéllas que reciben, de un día para otro, una notificación de cesantía laboral. Y así, podrían enumerarse muchos ejemplos más. Todas estas situaciones tienen un impacto directo en la salud y en el bienestar.

Por eso, cuando se habla de salud, no debe hacerse referencia únicamente a lo individual. Es fundamental tener en cuenta lo antes descrito e ir más allá del síntoma y de lo que “se ve”. Se requiere una mirada que realmente trascienda y permita identificar y abordar las  causas. No es suficiente con “poner parchos”.

En este punto, cobran especial relevancia temas como la prevención y la política pública.

Específicamente, en cuanto a la política pública, sabemos que no todas las leyes o reglamentaciones impactan de la misma manera a toda la población – sean aprobadas o no.

Existen grupos que, históricamente, han sido marginados y oprimidos. Esto no puede ni debe normalizarse ni asumirse como algo “natural”; basta con revisar la historia.

La salud es un derecho humano fundamental. El respeto a la diversidad, el acceso a recursos, oportunidades y servicios de calidad, a condiciones de vida dignas, a sistemas que funcionen y que verdaderamente respondan a las necesidades de la población, así como la participación en la toma de decisiones que nos afectan, no pueden ser privilegios de unos pocos. De eso se trata la justicia social.

Referencias: https://www.who.int/es/about/governance/constitution

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email