La biopsia del ganglio linfático centinela (BGLC), una herramienta utilizada de forma rutinaria para evaluar la diseminación del carcinoma de células de Merkel (CCM), presenta limitaciones relevantes en los tumores localizados en cabeza y cuello, según revela un estudio de cohorte retrospectivo de un solo centro con casi dos décadas de seguimiento.
El CCM es una neoplasia neuroendocrina poco frecuente y agresiva que afecta con mayor frecuencia a personas de edad avanzada. Aunque la BGLC se emplea para detectar enfermedad ganglionar oculta en pacientes sin evidencia clínica de metástasis, su precisión en esta región anatómica había sido poco clara hasta ahora.
El estudio analizó a 86 pacientes con CCM de cabeza y cuello clínicamente negativos para ganglios linfáticos, de los cuales 69 fueron sometidos a BGLC entre enero de 2006 y enero de 2025. Durante una mediana de seguimiento de 1.9 años, se identificó enfermedad ganglionar oculta en el 27.5 % de los pacientes evaluados.
Los resultados mostraron que la sensibilidad de la BGLC fue del 52.6 %, al detectar metástasis en poco más de la mitad de los casos con enfermedad ganglionar. El valor predictivo negativo alcanzó el 88.6 %, mientras que la tasa de falsos negativos fue del 26.7 %.
Además, la biopsia falló en el 29 % de los pacientes, ya sea por falta de visualización del ganglio en la linfogammagrafía, dificultad para identificarlo durante la cirugía o ausencia de tejido ganglionar en la muestra patológica.
El análisis también identificó factores asociados al fracaso de la BGLC, entre ellos la localización del tumor, el sexo femenino y la edad avanzada. Por otro lado, la invasión linfovascular, el patrón de crecimiento infiltrativo y el tamaño tumoral se asociaron con un mayor riesgo de enfermedad ganglionar durante el seguimiento.
A pesar de sus limitaciones, los investigadores concluyen que la BGLC sigue siendo una herramienta útil, ya que permitió identificar más de la mitad de los casos de metástasis ganglionar oculta.
Sin embargo, subrayan que los pacientes con BGLC fallida o con resultados negativos pero con características de alto riesgo podrían beneficiarse de un enfoque más personalizado, que incluya tratamientos adicionales y estrategias de vigilancia intensificadas.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de individualizar la toma de decisiones clínicas en el carcinoma de células de Merkel de cabeza y cuello, una enfermedad rara en la que la detección temprana de la diseminación ganglionar puede ser clave para mejorar los resultados a largo plazo.









