La migraña es una de las enfermedades neurológicas más frecuentes y una causa importante de discapacidad en el mundo. Aunque muchas personas se enfocan en tratar las crisis cuando aparecen, en los últimos años ha cobrado mayor relevancia la profilaxis o tratamiento preventivo, especialmente en pacientes con episodios recurrentes o con impacto significativo en su calidad de vida.
Un artículo publicado en American Family Physician en 2025 revisó las terapias ambulatorias más utilizadas para la prevención de la migraña y ofreció una actualización sobre las opciones farmacológicas disponibles en la práctica clínica.
Entre los tratamientos preventivos de primera línea se incluyen algunos medicamentos ampliamente conocidos como los betabloqueantes propranolol y metoprolol, así como los antiepilépticos topiramato, divalproex y valproato. En los últimos años también se han incorporado terapias dirigidas a la vía del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), que han mostrado resultados prometedores en la prevención de las crisis.
Sin embargo, el acceso a estos antagonistas del receptor CGRP sigue siendo limitado en muchos contextos debido a restricciones de cobertura por seguros médicos y su alto costo, lo que puede dificultar su uso generalizado.
Tratamientos preventivos y terapias dirigidas
Además de los tratamientos de primera línea, existen otras alternativas farmacológicas. El antidepresivo amitriptilina suele considerarse una opción de segunda línea debido a la mayor frecuencia de efectos adversos, mientras que venlafaxina cuenta con evidencia más limitada que respalde su eficacia preventiva.
En el caso de la migraña crónica, definida como la presencia de 15 o más días de cefalea al mes, una opción terapéutica aprobada es la inyección de onabotulinumtoxinA. Este tratamiento ha demostrado una eficacia comparable a otras terapias preventivas y presenta tasas más bajas de abandono del tratamiento.
Paralelamente, el desarrollo de fármacos dirigidos a la vía del CGRP ha transformado el panorama terapéutico. Estas terapias incluyen tanto anticuerpos monoclonales como medicamentos orales conocidos como gepantes, que actúan bloqueando los mecanismos implicados en la generación de la migraña.
Una revisión sistemática y metaanálisis en red de 74 ensayos clínicos, que incluyó a más de 32.000 pacientes, encontró que los medicamentos que actúan sobre esta vía —incluidos los gepantes y el topiramato— mostraron una de las mayores eficacias en la prevención de la migraña, sin un aumento significativo de efectos adversos.
A partir de esta evidencia, la American Headache Society recomienda considerar los tratamientos dirigidos a la vía CGRP como opciones de primera línea para la prevención de la migraña episódica o crónica, especialmente en pacientes que no toleran o no responden adecuadamente a otros tratamientos preventivos.
En conjunto, estos avances reflejan un cambio en el manejo de la migraña: de un enfoque centrado únicamente en el tratamiento de las crisis hacia estrategias preventivas más personalizadas, que buscan reducir la frecuencia de los episodios y mejorar la calidad de vida de los pacientes.









