Con el objetivo de prevenir de forma más temprana las enfermedades cardiovasculares, nuevas guías clínicas recomiendan que los médicos comiencen a evaluar el colesterol y el riesgo cardiovascular desde los 30 años.
Las recomendaciones fueron publicadas en las revistas científicas Circulation y Journal of the American College of Cardiology, y fueron desarrolladas por expertos de la American Heart Association, el American College of Cardiology y otras organizaciones médicas.
Las guías actualizan las recomendaciones publicadas en 2018 y se centran en el manejo de la dislipidemia, una condición caracterizada por niveles anormales de lípidos en la sangre, como colesterol y triglicéridos. Según estimaciones de la American Heart Association, uno de cada cuatro adultos en Estados Unidos presenta colesterol LDL elevado, conocido como colesterol “malo”, un factor clave en el desarrollo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Evaluación del riesgo a largo plazo
Uno de los principales cambios de las nuevas guías es la recomendación de evaluar no solo el riesgo cardiovascular a 10 años, sino también el riesgo a 30 años, especialmente en adultos jóvenes.
Para ello, los especialistas proponen el uso de una herramienta denominada PREVENT, que calcula el riesgo de enfermedad cardiovascular considerando factores como el índice de masa corporal, niveles de colesterol, presión arterial, tabaquismo y diabetes.
Además, las guías sugieren considerar el uso de estatinas en adultos mayores de 30 años que presenten niveles de colesterol LDL de 160 mg/dL o más.
Nuevos biomarcadores para detectar el riesgo
Por primera vez, las guías también recomiendan incorporar la medición de apolipoproteína B (apoB), una proteína asociada con partículas de colesterol que contribuyen a la formación de placas en las arterias.
Asimismo, se sugiere que todas las personas se realicen al menos una vez en la vida la prueba de lipoproteína(a) o Lp(a), un tipo de colesterol determinado principalmente por factores genéticos y que no suele detectarse en los análisis tradicionales.
Los especialistas destacan que, aunque estas herramientas permiten mejorar la evaluación del riesgo, la prevención sigue dependiendo del control de factores como colesterol elevado, hipertensión, diabetes, tabaquismo y obesidad.
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