La angustia antes de una cirugía no es solo una respuesta emocional: podría ser un indicador clave de complicaciones postoperatorias. Así lo sugiere un estudio publicado en Anesthesiology, que destaca el valor de una prueba rápida para detectar riesgos en pacientes quirúrgicos.
La evidencia muestra que el estrés preoperatorio puede afectar la función inmunológica y aumentar la inflamación, impactando negativamente la recuperación.
Alta carga emocional antes de la cirugía
En el estudio, que incluyó a 129 adultos mayores, cerca del 40 % presentó altos niveles de angustia.
A través de una prueba digital de tres minutos —basada en el Termómetro de Angustia— los investigadores evaluaron:
- Nivel de estrés
- Número de factores estresantes
- Preocupaciones específicas
El hallazgo clave: más factores estresantes se asocian con peor recuperación, incluyendo:
- Mayor riesgo de delirio
- Dolor mal controlado
- Hospitalizaciones más largas
El estudio describe un perfil de mayor vulnerabilidad: el “fenotipo abrumado”, caracterizado por múltiples fuentes de estrés. Detectarlo antes de la cirugía permitiría personalizar la atención y enfocar intervenciones en quienes más lo necesitan.
El delirio postoperatorio sigue siendo una de las principales preocupaciones, especialmente en adultos mayores. Este puede prolongar la hospitalización, dificultar la rehabilitación y afectar tanto al paciente como a su familia.
Más allá del diagnóstico, los expertos enfatizan la importancia de una atención integral que incluya el contexto emocional del paciente. Estrategias como la escucha activa, el acompañamiento familiar y el acceso a apoyo psicológico pueden marcar la diferencia en la experiencia y recuperación.
Aunque se necesitan más estudios, los hallazgos refuerzan una idea clave, la angustia preoperatoria puede ser una señal temprana de riesgo clínico. Incorporar herramientas simples de detección podría mejorar la calidad de la atención y los resultados en cirugía.
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