El diagnóstico oportuno del cáncer de vejiga es determinante para evitar la progresión de la enfermedad hacia estadios más avanzados, donde el tratamiento se vuelve más complejo y demandante para el paciente.
En pacientes con sospecha clínica, especialmente aquellos con sangre en la orina, la evaluación debe realizarse sin demora. Tal como explica el Dr. Eduardo Canto, “pacientes que tienen sangrado en la orina, ya sea hematuria franca o incluso microhematuria, deben ser referidos al urólogo para que se hagan los estudios”.
Estos estudios incluyen imágenes diagnósticas y cistoscopia, un procedimiento fundamental para evaluar directamente la vejiga y descartar la presencia de tumores.
Cuando el diagnóstico se retrasa, el escenario cambia significativamente. El especialista advierte que “el cáncer de vejiga tiende a hacer metástasis eventualmente si se detecta muy tarde”, lo que obliga a utilizar tratamientos más agresivos.
Tratamientos más complejos en enfermedad avanzada
En etapas avanzadas, el manejo incluye quimioterapia e inmunoterapia, lo que implica una mayor carga para el paciente. Como explica el Dr. Canto, “eso conlleva muchas visitas médicas y ciertos efectos secundarios que traen esas quimioterapias y esas inmunoterapias”.
A pesar de estos desafíos, en los últimos años se han logrado avances importantes en el tratamiento. “Ha habido avances grandes en el tratamiento de cáncer de vejiga”, señala el especialista, destacando que hoy el abordaje depende de si la enfermedad es superficial o invasiva.
En los casos superficiales, se han desarrollado terapias intravesicales con nuevas opciones de tratamiento. En enfermedad más avanzada, han surgido alternativas innovadoras que están cambiando el panorama clínico.
Terapias dirigidas e inmunotoxinas marcan un cambio
Uno de los avances más relevantes ha sido el desarrollo de terapias dirigidas e inmunotoxinas. El Dr. Eduardo Canto explica que “hay unas mutaciones que se pueden tratar, y hay un medicamento que es específico para una mutación de fibroblast growth factor”.
Además, resalta el impacto de tratamientos como el enfortumab vedotin. “Es un anticuerpo que se pega al antígeno Nectin-4 y tiene una quimioterapia pegada; cuando entra a la célula, libera la quimioterapia adentro”, describe, explicando un mecanismo que permite atacar de forma más precisa las células tumorales.
Este tipo de innovación representa, en sus palabras, “el avance más grande que ha habido en los últimos años para el tratamiento de cáncer de vejiga avanzado”, especialmente en pacientes con enfermedad metastásica.
En este contexto, la detección temprana y el acceso a evaluación especializada siguen siendo determinantes para mejorar el pronóstico y ampliar las opciones terapéuticas disponibles.









